Voluntari@s: movilizando la transformación social

El voluntariado nace por una denuncia de situación que demanda respuestas inmediatas y la comunidad de buena voluntad responde se consolida como practica de sustitución: lo que no hace el Estado, lo hacen estos grupos que se conforman a propósito de la repuesta necesaria y urgente.

La situación se hace habito, se cristaliza sin cambios, así como medio para un fin; como en toda respuesta positiva, anida aquí también la otra cara. Se convierte, en muchos casos, en un fin en sí misma. Se ha asociado al voluntariado con lo que falta, con el espacio vacío que llenan y solo pueden hacerlo…



¿Quiénes?

 

Vacío y falla del sistema son conceptos sin valor, así también se subvalora la acción del voluntario, a quien muchas veces se lo convoca con un fin y se lo utiliza para otro. Este sin valor impregna la representación social y se hace extensivo simultáneamente a quienes lo ejercen.

Entiendo el voluntariado como la práctica de complemento, no de sustitución: la sociedad de mercado que valora lo útil, no valora lo vacío, responde con indiferencia a una tarea de segunda… Los subsidios no siempre son respuesta en reconocimiento, sino de oferta y demanda.

Puede que sea tiempo de re definir algunos conceptos, como también algunas prácticas sociales que los sustentan hasta hoy, claras en apariencia, pero más confusas que lo aceptado.

Si ya sabemos que toda acción social depende del tiempo histórico en el que se da, el tema del voluntariado, propuesto como meta de reflexión, pensamiento y acción del 2001, es propicio para atar resignificación.

Realizar la tarea de cada uno, revaloriza la nueva comunidad que, así motivada, pasa del cumplir al comprometerse: integración en bien de la con-vivencia.



Voluntaria

 

Voluntaria es por definición aquella persona que, motivada por valores de solidaridad y participación social, dona parte de su tiempo, trabajo y conocimientos, en forma desinteresada y responsable, para causas de interés social o comunitario.

Voluntaria es la persona que se compromete, de forma desinteresada, a ayudar al otro, y lo hace, generalmente, con capacidad de obrar de forma organizada y en el seno de una institución o proyecto.

La situación de profunda crisis que afecta a nuestro país (Argentina, 2011) y el incremento de la marginación de importantes grupos sociales con su secuela de exclusión, hacen de los aportes del voluntariado, un factor de importancia en la recuperación del tejido social, con su vocación de solidaridad, de ayuda al prójimo, como ejemplo, y ejecutor en aquellos programas de mejoramiento de los intereses sociales colectivos.

No hay una única forma de ser voluntario y no hay una definición universal que aglutine a todos los voluntarios. Cada uno de ellos se mueve por motivaciones diferentes, persigue fines distintos y, en definitiva, es una persona distinta con diferentes ideas y comportamientos.

No obstante, si que es conveniente establecer el conjunto de características que, de modo general, conciernen a todos los voluntarios.



Una acción voluntaria cumple tres condiciones:

 

  • Es desinteresada, es decir, el voluntario no persigue ningún tipo de beneficio ni gratificación por su ayuda.
  • Es intencionada, persigue un fin y un objetivo positivo, busca un cambio a mejor en la situación del otro; el voluntario está capacitado para realizar la ayuda y tiene consentimiento por parte del otro, que le permite que le ayude.
  • Está justificada, es decir, responde a una necesidad real del beneficiario de la misma. No es un pasatiempo ni un entretenimiento sin más, sino que persigue la satisfacción de una necesidad que hemos definido previamente como tal.

El voluntariado complementa la labor de los profesionales de la acción social,  sumándose a su labor específica. La relación del voluntario con los destinatarios de su acción voluntaria, en algunos casos, es de persona a persona y la herramienta óptima para esta relación, es la comunicación.

 Vida  = comunicación

Quien cuida la comunicación, cuida la vida, en el marco de la  “PEDAGOGÍA VITAL: formación para la vida cotidiana”.



Articulo publicado en el texto: “APUNTES PARA UNA PRACTICA DE VOLUNTARIADO” – PARROQUIA SAGRADA EUCARISTÍA – Buenos Aires, julio-noviembre de 2007, páginas 10 y 11.

Ana Rosa Abrahín

Ana Rosa Abrahín

Experta en Gerontología de la Universidad de Salamanca, España, 2001. Me inicio en la práctica docente como ayudante - alumna cursando la licenciatura en psicología y continuo ininterrumpidamente hasta la fecha en instituciones públicas y privadas. La formación de la persona es mi leitmotiv, generando variadas propuestas para la realización de seminarios, talleres, cursos y jornadas, programas de radio y televisión con diferentes temáticas: relaciones humanas, educación permanente, tiempo libre, comunicación y diálogo, gerontología social, la vida cotidiana, ciclo vital-instituciones, marketing personal, liderando y trabajando en equipo, etc. La participación como conferencista y panelista en charlas, debate, foros, coloquios, asambleas, tiene como foco movilizar y promover las posibilidades de la persona, en vistas a su desarrollo individual y a la promoción de oportunidades que lo faciliten de manera permanente.

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