Una chilena viajando y viviendo con “76 primaveras” en la maleta

Viajar en la era de la información: expectativa v/s realidad

 

Había ansiado y programado mucho este viaje al viejo mundo. Tenía altas expectativas y el anhelo de recorrer lugares y revivir situaciones vividas muchos años atrás. Era la añoranza que dejó una huella en mi subconsciente pero que conscientemente tenía que actualizar. Fueron experiencias que marcaron en mí, una época de evolución física, mental y espiritual.

Ya en el viaje, disfruté de olores y sabores. Me vi sorprendida por cambios urbanos muy notorios. Por un lado, el aumento de la cantidad de población, característico de las ciudades cosmopolitas y por otro, el uso generalizado de las tecnologías, la cual llega a “colgar de los árboles”. En ciudades como estas, si no se tiene un teléfono móvil (smartphone) uno se vuelve casi nula. Sentí que ya no pertenecía a ese lugar, donde había vivido un cuarto de siglo.

Mi actitud fue más bien de observadora y me dejé fluir hacia lo nuevo. Decidí afrontar los cambios, viviendo solo el momento presente. Ya no me apresuraba para cumplir con mis expectativas iniciales.

Me refugié en mi familia y en las amigas de antaño, todas jubiladas, que me entregaron su verdadera esencia. Algunas muy adaptadas, opción que creo es la más saludable para la mente, y otras que aún luchan por sobrevivir emocionalmente, no encontrando aún el equilibrio físico y mental.



VER VÍDEO: “La importancia de las amigas en la adultez mayor”

 

La fuerza de la inercia me abre a nuevos conocimientos, a otros lugares no conocidos, a otras personas. Lo nuevo tiene otras características, formas, emociones, sorpresas, donde experimento el vaivén de la vida. No hay momentos iguales y vuelvo a saborear la incertidumbre, la falta de pertenencia a una sociedad diferente, superflua… la angustia, la inseguridad, el dolor, la alegría.

Me sentía caminar por una cuerda floja en altura reconociendo lo vulnerable que estaba. Todo esto, lo vine a asimilar un mes después de mi vuelta, al rebobinar la película de la que había sido protagonista.



Tenemos que vivirlos sí o sí los procesos emocionales derivados de nuestras propias decisiones y acciones, y la historia se repite: enfrentar y solucionar. Sí que puedo decir que, a estas alturas, estamos más empoderadas, más fuertes y miramos los tiempos pasados como la cuna de nuestros errores y éxitos. Una escuela que fuimos moldeando a través de los años hasta el día de hoy.



A propósito del estallido social

 

Las personas mayores estamos experimentando una serie de reacciones producto de los momentos que está viviendo nuestro Chile, estas reacciones nos estancan y reactivan el temor a experimentar nuevamente las mismas experiencias de antaño. La incertidumbre, el abandono, las separaciones obligadas… Nos encerramos en nuestras casas y nuestra única ventana al mundo -para las/os que saben utilizarlas medianamente-  son las redes sociales. Nos informamos, pero esto también incide en nuestro estado de salud mental, porque nos afligimos, nos angustiamos y -paradójicamente- también surge la contención entre los grupos. Llegan miles de mensajes que nos agobian, porque no sabemos si son verdaderos o falsos.

Para salvarnos, surge la comunicación de las/os amigas/os, que nos escriben esas palabras amables, que contiene la caricia de un abrazo.

En fin. Siempre habrán cambios, para bien o para mal, donde quiera que estemos y hoy me siento una privilegiada por poder vivir toda esta turbulencia, que provoca un terremoto interno y personal, el cual me da la fuerza para enfrentar el desafío personal. Estoy agradecida de vivir en este país, con mi gente, con las/os que quieren que todas/os tengamos una mejor calidad de vida… con el que pueda comunicarme en la micro, en el negocio de barrio, en la feria.



Este tiempo que he pasado más en mi casa, fuera de informarme y algunas salidas al centro, he descubierto una excelente terapia, al dedicarme a decorar mi balcón con flores, escribir este artículo, conectarme con mis grupos y amistades, escuchar música y valorar el significado del tiempo.

Los propios cambios me lo han enseñado y donde sea que viaje será eternamente lo mismo.

5/5
Laura Gajardo

Laura Gajardo

Soy una bloguera mayor, mi profesión actual es mi propia evolución personal, amarme a mí misma y poder compartir con otros lo que estoy aprendiendo, gracias a mi inquietud de estar siempre en la búsqueda de conocimientos, teóricos y prácticos. Valoro y agradezco los diferentes ciclos de vida pasados ya que, gracias a ellos, estoy hoy viviendo la etapa más feliz de mi vida.

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