Un refugio en la red: adultos mayores surfeando la crisis del COVID-19

Foto: Lavanguardia.com

Hace unos días circula por las redes sociales el hashtag #YoMeQuedoEnCasa. La idea autoimponerse el aislamiento social, ya es un hecho, y surge como una medida de autocuidado y de “inoculación social” que promete ayudar a proteger los grupos de mayor riesgo, frente al contagio, que son varios, pero el que más nos interesa en esta revista son las personas mayores.



Dado que la desvinculación social y la soledad ya son problemas graves para las personas mayores en la vida cotidiana… la idea de tener que agudizar dicho aislamiento en el hogar, se muestra cada vez más preocupante.

El aislamiento ha demostrado, ya en otros países, ser efectivo para proteger la salud y la vida delas personas mayores, especialmente aquellas que acarrean enfermedades crónicas, pero… ¿qué podemos hacer para morigerar los efectos indeseados de esta medida en la vida de nuestros seres queridos? 

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) aparecen como un gran aliado para paliar la sensación de desconexión que se producirá, pero… ¿las personas mayores tienen estas herramientas a la mano y se manejan autónomamente en su uso? 



Algunos podrán “surfear” la crisis, pero la gran mayoría…

 

Aquí surge un reclamo ya recurrente en nuestra revista. Tenemos una tarea pendiente, terriblemente atrasada… la inclusión digital efectiva y real de toda la población, superando las brechas generacionales que -hoy por hoy- separan a las personas mayores de los beneficios que se pueden conseguir a través del ciberespacio.

La mayoría de las intervenciones en TIC que se han realizado en Chile no han logrado desarrollar en las personas mayores las habilidades y capacidades necesarias para: usar muchas de las herramientas disponibles, procesar y analizar críticamente la información que abunda en la red y discriminar lo que es fake new (noticia falsa) de lo que no.

Una sociedad basada en el conocimiento y en servicios cada vez más digitalizados, debería haberse preocupado de garantizar a todos sus ciudadanos -sin excepciones- el acceso permanente a la alfabetización informacional, mediática y digital.

Esta crisis sanitaria planetaria que estamos viviendo con el COVID-19 demuestra que, acceder a las soluciones de Internet, no solo concierne a los jóvenes en edad económicamente activa.



Porque en el contexto del COVID-19 muchas personas mayores tendrán que afrontar la cuarentena a solas en sus casas, es fundamental para ellas poder acceder y saber desenvolverse autónomamente (sin ayuda) en los siguientes espacios digitales:

 

1. Videollamada: para estar cerca de los seres queridos, ver sus rostros, conversar amenamente, compartir inquietudes. Esto permite, en parte, mantener las rutinas que han sido trastocadas por esta crisis.

Ante una enfermedad tan contagiosa, las videollamadas incluso han posibilitado la despedida entre pacientes moribundos y sus familias. Ve noticia: “El derecho a decir adiós”: la donación que conmueve a Italia.

2. Compra online + delivery: para acceder a productos de primera necesidad, sin salir de casa. Lo ideal en estos casos sería que el delivery sea entregado por sus propios dueños (protegiendo así a los trabajadores), quienes asumen los riesgos y siguen los protocolos que garantizan la seguridad de todas las partes.

3. Cursos con certificación y juegos online: para obtener entretenimiento o una actividad productiva para hacer durante tantos días de encierro.

4. Contenido audiovisual: tanto a través de las grandes plataformas de entretenimiento como Netflix y Amazon Prime, como a través de YouTube, donde además puedes acceder a millones de vídeos tutoriales que te animarán a realizar las actividades que hace siglos tenías estancadas en tu “lista de cosas que hacer antes de morir” (todos tenemos esa lista): como aprender a cocinar, tejer o tocar un instrumento musical.

5. Redes sociales: para obtener información, en tiempo real, sobre lo que está pasando en tu localidad. La mayor parte de esta información se comparte en redes sociales y es necesario haber entrenado el “olfato” (desarrollado las habilidades digitales) para discriminar la veracidad y detectar las fake news (noticias falsas).

6. Sitos web y sucursales virtuales: cuando se trata de una ISAPRE, para reembolsar atenciones de salud, revisar el estado de licencias médicas (muy importante cuando se ha diagnosticado con COVID-19), comprar bonos y obtener certificados. Cuando se trata de otros servicios, como los servicios básicos (luz, agua, gas, telefonía e Internet), para realizar el pago de los mismos, solicitar asistencia técnica remota, etc.

Revisar el sitio web oficial de una tienda, también es útil para informarse si el establecimiento ha modificado su horario de atención, o si -derechamente- ha decidido por cerrar sus puertas hasta que la crisis pase.

7. Bancos en línea: para realizar transferencias, depósitos a plazo, entre otros trámites.

8. Sitios web de entidades gubernamentales: para ver “el detalle” de las informaciones entregadas brevemente a través de los medios de comunicación tradicionales (titulares). Por ejemplo, para enterarse cómo funciona la exención de fecha de vencimiento de cédula de identidad.

También para sacar un salvoconducto que te permita el tránsito durante el toque de queda que rige en Chile desde el 23.03.2020 en www.comisariavirtual.cl

9. Trámites gubernamentales: para solicitar certificados, realizar reclamos o denuncias (por ejemplo, ente SERNAC, la Superintendencia de Salud, etc.), solicitar prórrogas, etc.

10. Tele asistencia: para obtener orientación y apoyo de profesionales sociales y de la salud (por ejemplo, llamar al teléfono de Salud Responde 600-360-7777), o para ser escuchados por personas entrenadas para brindar primeros auxilios psicológicos en caso de angustia (servicio frecuentemente ofrecido a través de redes sociales) y/o derivación oportuna en el caso de urgencias (Salud Responde).

11. Telemedicina: para obtener atención médica a distancia, muy útil para recibir seguimiento cuando se es paciente en tratamiento y recuperación.



Para desenvolverse satisfactoriamente en estas y muchas otras actividades online más, hace falta que todas las personas mayores puedan desarrollar las 6 habilidades digitales claves:

 

1. Habilidades digitales foto-visuales: leer y entender las instrucciones que se le presentan de forma gráfica. Pensamiento intuitivo-asociativo.

2. Habilidades digitales de reproducción: Capacidad de crear nuevos significados o nuevas interpretaciones a partir de información preexistente en cualquier formato.

3. Habilidades digitales de hipertexto: Estar orientado y evitar perderse en el ciberespacio, mientras se navega por los complejos dominios del conocimiento. Sentido espacial multidimensional de orientación.

4. Habilidades digitales para el tratamiento de la información: Dominar los buscadores de información, los gestores de información, etc., para filtrar información que crece constantemente y que se presenta en diversos formatos (texto, audio, video, imagen, etc.) y medios (tradicionales, blogs, redes sociales, etc.).

5. Habilidades digitales socioemocionales: Dominar el aprendizaje colaborativo en redes sociales, blogs, chats, foros, etc.

6. Habilidades digitales en tiempo real: Poder procesar distintos estímulos simultáneamente en tiempo real.



Todo esto se logra a través de actividades educativas gerontológicas, especialmente diseñadas en función de las necesidades, preferencias y aprensiones de las personas mayores. Que el COVID-19 no pase en vano… que al menos no pase un año más sin garantizar inclusión digital para todos y todas.

5/5
Javiera Sanhueza

Javiera Sanhueza

Socióloga (Universidad de Valparaíso) y Máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores (Universidad de Granada). Más conocida en redes sociales como Javiera La Envejeciente. Fundadora y Directora de Pensar Sin Edad - Revista Digital, influencer en envejecimiento y adultez mayor, activista en favor de los derechos de l@s adult@s mayores y del derecho de tod@s a envejecer con calidad de vida.

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Una respuesta

  1. La fuerza intergeneracional es el sustento de los cambios y el equilibrio que nos mueve a hacernos propietarios de todos los cambios tecnológicos que ha producido en los habitantes del planeta, que nos trasforma en revolucionarios a los mayores en adquirir estos conocimientos y habilidades, sin embargo, siempre debe haber una PRIMERA LÍNEA. Gracias Javiera por ser nuestra vanguardia, en ondear nuestras banderas.
    Entonces, miramos el futuro cercano con alegremia, esa alegría que LUCHOW describe como que inunda nuestra sangre, recorre cada célula, pasando siempre por nuestro corazón y mente.
    “Hasta que la dignidad sea costumbre”

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