Un encuentro maravilloso

Hoy, como todos los días desde este estallido viral del personaje malévolo llamado CORONAVIRUS, me despierto nuevamente y agradezco haber amanecido luego de una noche muy silenciosa por la cuarentena que estamos viviendo, resulta extraña esta realidad, nos tiene con temor encerrados, sin saber que pasará a futuro .

¿Qué ha pasado en el mundo? Nunca imaginamos que podría suceder que un virus atara a los seres humanos y a nuestra sociedad y al mundo entero. Es increíble, de película, que tengamos que estar encerrados, privados de libertad, sin poder disfrutar de la naturaleza, de nuestros amigos, de nuestra familia. Hay demasiada incertidumbre y nuevamente nos toca a las personas mayores estar en riesgo.



No quiero seguir hablando de la pandemia porque me preocupa, me hace sentir inquieta. Hoy mientras escuchaba las noticias en la TV, puse atención, hablaba el ministro de educación sobre el tema del retorno a clases. Ahí, en ese momento, recordé mis días activos en el aula, cuando en la IX Región trabajaba como profesora de educación básica en un sector rural. Tengo recuerdos bellos y significativos de aquellos días, cada día era diverso porque se sentían intensamente entre la pedagogía, las experiencias, las vivencias de esos niños, cada momento era diferente y alegre, nos colmaba de felicidad creando una mochila alegre para el día siguiente. También habían días duros de tristeza porque muchas personas de esa comunidad tenían problemas, sin embargo, como educadores, teníamos siempre la esperanza que cada día era mejor que el anterior.

Recuerdo a mis alumnos de 10 años aproximadamente, quienes eran muy amables, alegres, juguetones y cariñosos.



Quisiera hablar de un niño muy particular, que solía estar serio. Si bien siempre manifestaba todas las cosas que le incomodaban, tenía algo especial, su corazón estaba inquieto. Cuando yo hablaba, me contestaba brevemente y seguía escuchando la clase.
Esto que estoy recordando sucedió como anécdota.  Un día llegaron unas personas encargadas de salud para hacer una encuesta a los alumnos, esta encuesta tenía varias preguntas escritas en mapuzungun. Una de las preguntas decía:

1.- ¿Qué te duele ? ¿Chem kutranimi?

Respuesta: “No me duele nada”.

2.- ¿Dónde te duele? ¿Chew kutranimi?

Respuesta: “¡Te digoo que no me duele nadaaa!”

Esa era su actitud desafiante ante lo incoherente. Esto resultó muy simpático cuando lo leyeron las personas encargadas de salud y para mi también. Sin embargo, en nuestra reflexión sobre la formulación de la pregunta, reconocimos que no correspondía efectivamente.
físicamente era un niño hermoso, rubio, muy blanco, con pecas, con un genio especial… y así pasaba el tiempo… yo iba “regando” una mejor comunicación con mi alumno y él cada vez podía compartir un poco más .



Un día sonó la campana para salir a recreo, me paraba en la puerta esperando que todos salieran a tomar la leche y jugar, cuando pasó él por mi lado me dijo “tía Graciela esto es para usted, un regalo que yo hice con mis manos” ¡cuál sería para mi la sorpresa! ¡era un Rehue! (un altar sagrado utilizado en ceremonias especiales mapuches por la Machi) hecho con un pequeño trozo de tiza blanca, tallado por él, le agradecí su gesto tan significativo, de verdad, un honor de recibirlo, mi alumno respondió con una hermosa sonrisa de niño alegre, pero también un poquito serio.

Este precioso gesto permitió hacer más cercana nuestra comunicación. Cuando regresaba al pueblo, rumbo a mi hogar, recordaba el gesto de este niño, mi corazón se sentía feliz ya que podíamos compartir más, conversar acerca de los estudios, de su familia, de sus aspiraciones para cuando tuviera que ir al pueblo a estudiar la enseñanza media…

Pasó el tiempo…. Fue hermoso conocer su cultura y compartir. Todos los alumno de la escuela eran especialmente cariñosos.

También hacia clases a los más pequeños de segundo básico. Durante las mañanas, en invierno, hacia tanto frío, que cuando llegaban los niños a la escuela les servíamos leche calentita y, a veces, alguno traía piñones de su casa y los comíamos asados en la estufa de la sala, ¡qué ricooo! Ellos felices. La comida les permitía iniciar la mañana con más energías, mientras nos llegaba el calor de la estufa a leña que nos dejaba preparada Ramoncito desde muy temprano en la mañana.



Cómo no recordar el momento de almuerzo y a la manipuladora de alimentos, Alonsa. Ella se esmeraba mucho con Aurora en servir para todos los niños y también socializar un rato con ellos mientras comían con sus típicas bandejas. Recuerdo que el postre que más les gustaba era las ciruelas con mote.

Luego de almorzar, volvíamos por un rato más a la sala de clases para revisar guías y conversar de que sería nuestra clase del día siguiente.

Y a las 4 de la tarde se terminaba la jornada. A veces teníamos que interrumpir ya que se anunciaba la llegada de la micro, la única micro que venía del pueblo, llena de las personas que venían de hacer sus compras. Era divertido, porque había que correr para tomarla… Nos despedíamos con un “¡hasta mañana!”.

También los profesores nos preparábamos para regresar a nuestra casas, nos tocaba esperar la misma micro que llevaba a los alumnos que, de vuelta, nos llevaba a nosotros. El viaje de regreso era largo, de Rulo, el sector donde trabajábamos, hasta Nueva Imperial, y después, otro bus que nos dejaba en Temuco, verdaderamente, una hazaña. Nos hacia feliz ya que entregábamos conocimientos para la vida y recibíamos el cariño de esos niños en forma incondicional.



Nunca nos sentíamos solos, a pesar que estábamos retirados del pueblo, cada 15 días nos visitaba una supervisora del Ministerio de Educación, la señora Sarita, quien revisaba si estábamos cumpliendo en enseñar los contenidos del programa de educación. Ella también nos capacitaba para que fuéramos mejores y estuviéramos al día en los saberes y aprendizajes de los alumnos.

Nuestra escuela siempre tenía un ambiente alegre. Un día, vinieron unos inspectores de Subvención para ver si cumplíamos con el número de asistencia. Muy amablemente los recibí en la sala en donde antes había contado a los alumnos. Pasando asistencia eran 14 y cuando contó el inspector dijo “Hay 13”, “¡Claro!”. Busqué por todos lados, muy preocupada. Qué alivio y qué sorpresa fue ver que en el mueble estante en donde guardábamos los libros estaba escondido el “chico Adrián”. Salió y dijo “¡Era  una bromita!” y la risa ni se imaginan ustedes y mi alivio, solo los profesores sabrán  lo que significa cuando revisan la asistencia.

Mientras escribo y comparto esos bellos momentos como profesora rural me emociono y pienso que es tan linda la profesión, porque día a día teníamos contacto con bellos seres humanos, tiernos, cada uno con su temperamento, su personalidad… y era enriquecedor ese gran jardín donde la belleza de cada flor fue única, conversar con los padres y apoderados de su entusiasta preocupación por sus pichiches.


Campesinos sacrificados, la vida en el campo es dura, viven de la Ñuque Mapu (madre tierra). Hay que cuidarla porque de ella sacan esa ricas papas, poñis, deliciosas, el trigo que les permite tener harina para asegurarse un rico cofque (pan). En cualquier momento llegan con una tortilla de rescoldo exquisita para la profesora, cosas a través de las que demuestran su cariño y gratitud por la educación que se les entrega a sus hijos.
Pasó el tiempo, fue una época hermosa. Conocer su cultura, cosmovisión, el respeto absoluto hacia la naturaleza y la convivencia que se manifiesta las creaciones artísticas y en dibujos llenos de colores de sus niños.


Como familia teníamos proyectos personales y llegó el momento de volver a la ciudad.

Verdaderamente estoy muy agradecida por la oportunidad que tuve de trabajar en el área rural, en donde la visión de vida es más real, relacionada con el respeto a la naturaleza.
Y como el tiempo pasa muy rápido… llegué a la edad de jubilar y así fue que, en otra ciudad, lejos del área rural tan recordada con alegría, de pronto pasé a ser parte de las estadísticas, pasé ser una bellísima persona mayor de nuestro querido país, comencé a participar en las diversas actividades, bisutería, chocolatería y también que bella época nos toca vivir, “a ponerle” a la tecnología, conocer el manejo de Facebook, Instagram, Whatsapp y pa´que les digo el señor ZOOM.

Este sí que es un desafío y compartir experiencias similares con otras personas mayores muy interesantes, qué logran hacer en esta etapa de la vida, alcanzar nuevos retos, este bello tiempos para enfrentar nuevos e interesantes desafíos que nos gustan y que ayuden a nuestro cerebro a mantenernos activos. Esto es muy importante, aunque ya no estemos trabajando, necesitamos ser considerados como ciudadanos útiles en la sociedad y esta lucha por mantenernos vigentes, logra este momento de el desarrollo intergeneracional en donde vivimos todavía, podemos desempeñarnos muy bien  y ahí, la lucha en contra el viejismo, el prejuicio contra los las personas mayores, el edadismo que esta culturalmente impregnado en la sociedad.




Me gustó cuando aprendí a hacer un Wasap en mi celular, ya que es una forma rápida y expedita de comunicarse con otras personas. Entonces un día veo un Wasap que decía “Alumnos de la Escuela”, comienzo a leer y vi varios jóvenes que enviaban saludos a sus compañeros y profesores, compartiendo sus logros personales, algunos profesionales… y así se fue tejiendo nuestro acercamiento en compartir lo que se ha hecho a la fecha y en este año 2020.

En este grupo estaba el alumno que me regaló el Rehue hecho con tiza para mí, ¡Qué alegría saber de él! !Qué encuentro maravilloso! Me hizo retroceder en el tiempo y evocar inviernos llenos de lluvia, frío, barro, flores en primavera, abejas, verdes, vientos, nubes y ellos tiernos, cariñosos, duros, resilientes… me pregunta cómo estamos y me cuenta que estudió construcción en una Universidad del sur, también tiene un proyecto de invernaderos de flores muy bellas, Lilium, que comercializa en la temporada.

Me cuenta que tiene mucho trabajo y que también estaba cultivando hortalizas y todo para la alimentación “ya que el virus no se retirará tan pronto y tendremos escasez de estos alimentos, porque la gente en la ciudad lo necesita…”.



Aquí está la semilla que construyeron sus padres, el respeto a la tierra, el amor al otro ser humano habitante de la misma tierra, alumbrados por el mismo sol, protegidos por la misma lluvia danzante de los vientos ¿Qué es el racismo?
Le agradezco y valoro su actitud, lo felicito, me gustaría tanto volver a verlo… Creo que volveré a ese lugar, siempre y cuando el Señor Coronavirus me lo permita, para brazar a las personas que aún están en ese sector.
¡Qué chistoso! Tendré muchos temas que contar. Recordar cuando estábamos en la sala de clases y la estufa estaba llena de leña y calientita, aprendiendo en la lejanía lo que sucedía en el mundo.

Voy terminando mi relato, con mucha emoción agradezco a Dios la oportunidad de ser profesora y haber sido tan feliz de acompañar a tantos niños de aquella escuela rural Bahaí “Faizi” ubicada en Nueva Imperial, Sector Rulo.

“Si un niño es instruido desde su infancia, mediante el amoroso cuidado del Santo Jardinero, beberá de las cristalinas aguas del espíritu y del conocimiento, al igual que un árbol que crece en medio de arroyos y riachuelos. Y ciertamente acaparará los brillantes rayos del Sol de la Verdad, y con su luz y calor siempre adquirirá frescor y hermosura en el jardín de la vida.

(De los escritos bahaís)

5/5
Graciela Miranda

Graciela Miranda

Mi nombre es Graciela y me dicen Chely. Soy profesora de Educación Básica. Puntarenense de corazón. Me encantan los niños, conocer cosas nuevas y enfrentar los desafíos. Mafalda es mi ídola preferida. Admiro a los pueblos indígenas. Conversadora, solidaria, resiliente y empática. Siempre dispuesta a apoyar a los “invisibles sin voz”. Me encanta la música y la lectura y estoy profundamente enamorada de la vida. Y estoy contenta de conocer a “La Viejóloga” que es “fuera de serie”.

Comparte en tu red social favorita:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

6 respuestas

  1. Graciela gracias por compartir este hermoso relato. Qué linda labor ! Creo que he aprendido mucho gracias a ustedes. Gracias por este testimonio:

  2. Tía Graciela, mis mejores recuerdos.
    La principal palabra que la describe a usted, es la ética.  Usted ha dejado una huella imborrable, tal como su letra espléndida de pizarra, nunca será olvidada, su voz segura y su mirada enérgica. Ha sido un inmenso  placer ser uno de sus alumnos, gracias por nutrirme en el saber.
    Por más que pase el tiempo, tenga seguro que su recuerdo no se difumina. Con su forma de enseñar me animó a analizar, a reflexionar y mirar la vida desde otra perspectiva. Sus semillas sembradas en mí, ya han dando sus frutos, frutos en mi vida llenos de optimismo, de constancia y de esfuerzo propio. Muchas gracias por todo querida e inolvidable tía, apoderada de mi enseñanza media.

  3. Tía GRACIELA MIRANDA. Muchas felicidades para usted, gracias a usted aprendimos muchas cosas, valores, disciplina etc….
    Siempre en nuestros lindos recuerdos, usted dedicó de su tiempo para nosotros, nos escucho, su preocupación, su amor, su paciencia. Es usted una maravillosa persona, lindo fue compartir parte de mi infancia con usted. LA QUIERO MUCHO, un gran abrazo y hermoso reconocimiento a una gran persona …..♥️

  4. Emoción, al igual que usted retrosedí en el tiempo y me embargo la emoción de los recuerdos … Gracias por el honor de mantenerme en sus recuerdos y en este escrito (creo que no era tan enojón jjjjjj) la energuia avanza en círculo y la vida es energuia asique en esta vuelta de la vida espero poder encontrarnos prontos …un abrazo 😘 a mi profesora por vocación con paciencia infinita … Muchas gracias por todo 😊…

  5. Sra. Graciela Miranda.
    Son hermosos los recuerdos,que Ud.escribe,en esta revista. Y lo disfrute tanto,que he tenido que leerlo dos veces,y quedaran pendiente,varias mas. Admiro su vocacion de docente,y para Ud.muy gratificante recibir de una cultura diferente, dentro de nuestro pais,muestras de respeto y cariño. Asi como saber,que habia supervision a su trabajo,pese a la distancia y a la ausencia de tecnologia. Felicitaciones para Ud. construyo,
    personitas,que a la fecha,son grandes persona.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *