[Relatos COVID-19] “Cayó el último durazno del árbol”: afrontando el miedo y recordando el mito de la regeneración

Mi árbol de durazno, que fértil y generoso llenó de aromas mi patio y envolvió de luz mis ojos. Sus frutos espléndidos cubrieron mi mesa y deleitaron los paladares. Evocaron esos frutos, también las risas y la inocencia de unos chicuelos que, corriendo, hacían chorrear su jugo por sus rojas mejillas partidas por el polvo.
Hoy, este canoso ser confinado en su casa, mira el último durazno que reposa maduro y rosado en el piso, invitando a repasar el día de una nueva cuarentena.

¿Cuál será el símbolo? ¿lo fértil y lo establecido se fue?… En este cavilar, mirando la tarde, añorando en mi memoria las olas del mar y su cadenciosa sinfonía, me impuse, no ir a contemplar y -en su lugar- resguardar mis fieles huesos humanos.



¡Quiero salir!, volar dentro de mi imaginación

 

Entonces, empecé a escribir sobre los arboles y recordé que Manfred Lurke decía, en “El árbol de la sabiduría”, que el árbol fue considerado como encarnación del principio vital -por una parte- porque, a través del ciclo de las estaciones del año, representa el retorno, la regeneración. Siempre verdes, son una encarnación de los principios inagotables y eternos de la vida.

Bahá’u’lláh, en su llamado al mundo moderno a la unidad y la liberación de nuestros prejuicios, dice: “todos somos ramas de un mismo árbol divino”.

Prometeo, que dice que el hombre porta -en sí- la chispa de la vida, dice además que esta la recogió del Olimpo en un tronco hueco de un árbol llamado Kiskanu, representado como una palmera de dátiles. Es por esto que se dice que los dátiles son los alimentos básico de la subsistencia.

No sé cómo, pero de pronto, caigo en pensar en Luis Weintein y su “El arte de vivir”, quien nos empuja a pensar en el miedo que se siente producto de algunos mensajes de WhatsApp. Y otra vez miedo, poder, vejez y muerte… se van conociendo y pasando, a lo largo de la vida, para que podamos llegar al conocimiento.



Más que vencerlos o derrotarlos pienso que la cosa va en aceptarlos, abrazarlos y… que venga lo que esta detrás de esa realidad. Al aceptar la complejidad… También debemos percibir que, lo simple, atado suavemente al amor, será el camino. Sencillamente, con un vaivén de ires y venires, se camina hasta el final de lo armoniosamente resuelto.

La “corona del miedo” se abre hoy al mundo, nos asusta, como “corona de misericordia” y también nos muestra este plano de igualdad y oportunidad, para comprender la pertenencia a través del movimiento y la complejidad del cambio dentro de sí, dando el lugar que le corresponde a cada miembro de nuestra mentalidad: el miedo, el movimiento, la complejidad y la comodidad con meridianas y circulares oportunidades de armonía.

Ángeles Estévez O.: “El miedo, la experiencia de estar vivo y consciente en esta sociedad global del siglo veintiuno, es lo que nos permite conocer el miedo.”



Pierre siempre me dice: “mira bloguero, no olvides que cuando terminas de escribir, hay que hacer como un resumen del principio” y hoy, aún triste, esperanzado, enredado, pero no confundido, no sé cómo hacerlo…

Sí, pero un amigo de todos nos puede ayudar:

Tengo Miedo
Pablo Neruda

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

 

(Una noche de toque de queda. Otoño)

5/5
Victor Herrero

Victor Herrero

Me presento. Soy el que soy, un encantado de lo vivido y un ansioso de seguir descubriendo esta nueva etapa. Me encanta descubrir cosas nuevas, busco siempre asombrarme con todo frente a mi vida, alegrarme por lo bueno que les pasa a las personas, alegrarme por la naturaleza, porfiado en descubrir nuevas formas comunicarnos. Mi secreto intimo es leer y escribir a escondida en un blog. Les recomiendo leer alguna vez a Benedetti (no te rindas). Acepto desafíos con agrado y me empeño en entender que este planeta es la casa de todos y nosotros, los habitantes, somos uno. “Si el corazón se cansa de ver, ¿para qué sirve?” Mario Benedetti.

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3 respuestas

  1. Leyendo su pensamiento,voy avanzando en el tiempo,y me hace sentido, que todo tiene su etapa. El principio y el fin.
    Y ese fruto,de su arbol,al igual que nosotros los adultos mayores,llego al esplendor,para servirlo en su mesa,asi como a nuestra edad,llegamos a la plenitud y madurez de nuestras vidas.

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