Primera parte: Un viaje programado en tiempos de “Estallido Social”

NOTA: Este es el primero de 4 relatos vivenciales sobre el estallido social y la pandemia del Covid-19 desde la óptica de una chilena adulta mayor en España. No te pierdas el próximo relato, la próxima semana.

Ya desde el año 2019 yo sentía que algo raro se estaba gestando en Chile. Sentía que todo era imposible para la gente que me rodeaba, que la gente no veía solución, estaban de mal humor, irritados, terriblemente sensibles… Esto me daba mucha pena, porque yo quiero mucho a Chile.
Yo soy chilena y no me gusta ver a los chilenos en esa condición, pero hice mi propio análisis y me di cuenta de que, lo que sucedía, era solo una reacción lógica frente al apremio social que iba enfureciendo a la gente, poco a poco.
Donde ibas te encontrabas un disgusto, una rabia, un descontento enorme y la tristeza en el rostro de los chilenos, se sentía.



En mi día a día bajaba al centro, caminaba como 10-15 cuadras y luego, al regresar, observaba atentamente a la gente que pasaba a mi alrededor. También anduve en colectivo, en taxi, en bus, en metro y en trole y bueno… siempre que podía me sentaba al lado de alguien que iba con cara de tristeza mirando hacia al frente. A veces me animaba a hacerles algunas preguntas y nunca faltaba la persona que –triste y apesadumbrada- me hacía sentir que agradecían la llegada de alguien con las que se pudieran desahogar.
Yo fui acumulando todo esto hasta que llegó el momento de viajar a España en octubre de 2019. Yo soy chilena – española y en ese momento necesitaba renovar mi carnet de identidad español.
Una semana antes de irme me fui donde mi hija, mi yerno y mi nietecita y, conversando, saliendo y también me di cuenta que era lo mismo que yo percibía en Valparaíso.



El 17 de octubre, el día antes de que emprendiera vuelo, yo tuve que ir a comprar un regalo porque alguien de la familia estaba de cumpleaños y en la tarde le iban a hacer una mini celebración. Fui al supermercado porque era lo único que encontré abierto, todo el resto del comercio cerró. Era una multitud de gente comprando cosas. Cuando logré comprar el regalo, me costó salir, porque las colas eran interminables, mi hija me estaba esperando en su auto y partimos.
En ese cumpleaños había como alegría y tristeza porque había gente preocupada, de hecho, al dueño de casa le pregunté: “¿qué almorzaste hoy?” Eran como las 7 u 6 de la tarde y me dice: “no me vas a creer que no me acuerdo qué almorcé”. Eso me dio una preocupación enorme porque, tal era el punto de estrés de la gente, que no recordaban lo que había comido horas antes, que es lo primero que uno le queda grabado: “¡Oh!, qué rico el almuerzo porque me serví tal cosa”
Bueno, entonces dijo un matrimonio “Nos vamos porque tenemos a los niños que, aunque son grandes, están solos en la casa y están pasando cosas feas” y se fueron.



Siempre me pasa que, cuando viajo o hago alguna cosa excepcional en mi vida, acontece algo extraño, es como si una fuerza me estuviera moviendo a hacer algo diferentes.
Me fui a dormir un poco intranquila esa noche, y al otro día partimos muy temprano en la madrugada con mi yerno, mi hija y mi nieta, al aeropuerto. Mi nieta tiene 3 años, así que iba con ropa de dormir, pero muy abrigada, porque era muy temprano en la mañana.
Llegamos al aeropuerto y estaba lleno de gente durmiendo hasta en el suelo. Ya el día anterior se habían suspendido vuelos y la gente estaba angustiada y desesperada, gritaban… Me pongo a buscar las colas, que eran interminables para todas las líneas aéreas, comienzo a buscar la mía y veo que no habían más de 7 personas, me pareció también bien extraño, pero bueno para mí, porque pasé inmediatamente las maletas y luego mis hijos me fueron a dejar porque como estaba medio peligroso afuera, me fueron a dejar donde me tenía que embarcar, me despedí de ellos y partí, emprendí mi vuelo.
Después supe que ese vuelo fue el único vuelo que despegó de Chile ese día.

Continuará…

5/5
Victoria de Lourdes Quiroz López

Victoria de Lourdes Quiroz López

Chilena en España. Bibliotecóloga. Magister comercio internacional.

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4 respuestas

  1. Hermoso relato, siempre afortunada Victoria con tu sexto sentido a flor de piel. Felicidades por comenzar esta nuevo proyecto y Gracias por compartir tus vicencias. Abrazo.

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