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Porqué todas las mujeres debieran bailar en la adultez mayor

Por mi experiencia he descubierto que bailar es una manera fácil y divertida de hacer actividad física. Se trata de un hobby que, practicado con medida y seguridad, puede convertirse en un ejercicio muy adecuado para las personas mayores.

 

Una excusa para no “dejarnos estar”

 

Además, ir a bailar nos obliga a “arreglarnos” o ponernos bonitos. Salir de casa y encontrarnos con otras personas, lo que -personalmente- me ha permitido mejorar mi estado de ánimo, sentirme más alegre y más feliz con la vida.
Cada martes y jueves a las 19:30 horas vamos, con mi esposo, a clases de bailes tropicales. Hemos decidido hacerlo, puesto que la música es muy beneficiosa tanto para nuestro físico como para nuestra mente. 

 

Una escusa para alejar la depresión el estrés y el deterioro cognitivo

 

Gracias al baile hemos reducido el estrés y nos hemos alejado activamente de la temida “depresión post-jubilación”, porque nos hace sentir muy contentos el poder bailar las canciones que más nos gustan. También nos ha potenciado el autoestima y la confianza en nosotros mismos, porque nos ha ayudado a vencer la timidez, tan típica de los chilenos.
Además el baile nos ha ayudado a ejercitar la memoria y la atención; y el bailar en pareja nos ha servido para desarrollar coordinación y tener más equilibrio.

 

Una excusa para sociabilizar y hacer nuevos amigos

 

Además nos ha ayudado a potenciar la amistad y asociatividad porque todos los viernes nos juntamos a bailar con un grupo de amigos en la casa de uno de ellos, que tiene una especie de gimnasio en su garaje.

Todos de “tercera edad”, cada uno lleva bebidas, un vinito y algo para picotearBailamos diferentes estilos: tango, salsa, cha-cha, rock, entre otros. Además conversamos e intercambiamos experiencias.

Con esto he podido constatar lo bien que hace a esta edad, integrar un grupo humano que comparta tus mismos gustos, intereses e ideales. Por un lado se sociabiliza y por otro se aprende, se ayuda y se crece.

 

Ve y busca un curso de baile

 

Por eso quiero invitarlas a bailar. Hay muchas academias de baile y también muchos gimnasios donde se puede practicar, sólo necesitas activar tus ganas y comprometer tu constancia. Y recuerden siempre que “bailar es sonreír con los pies, soñar con las manos y vibrar con la música”. 

 

*Este artículo es parte del Proyecto “Envejecer como mujer: reflexiones de blogueras mayores” financiado por el Ministerio Secretaría General de Gobierno a través del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social 2018.

  

Desde que era muy niña me gustó el baile. Fui a clases de ballet desde los 7 hasta los 10 años, pero por diversas razones no continué, pero no impidió que siguiera bailando en todas las ocasiones que he podido. Posteriormente, ya casada, junto a mi marido tomamos clases de bailes tropicales. Eso hace más de 20 años. Creo que el baile ha influido en mi manera de ver la vida, soy una mujer alegre, con mucha energía e imaginación; además soy el punto de apoyo de mi familia, compuesta por 4 hijos y 12 nietos.

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