fbpx
TOP

“Porque es una persona mayor”

En la publicación anterior, “Ya no estás en edad”, reflexionamos sobre el edadismo. Para continuar, en esta columna quiero enfocarme en la homogeneización de la vejez, vale decir, en las formas en que acostumbramos a pensar que existe solo un tipo de vejez o que las personas mayores son iguales entre sí. Para esto me valdré de una experiencia personal que me ha hecho reflexionar al respecto.
Hace unas semanas me vi enfrentada al edadismo y a la homogeneización de la vejez, mientras realizaba un viaje a Turquía.



Estaba junto a personas de todas las edades y nacionalidades. De pronto escuché a una señora comentar que se había perdido su marido, que era un hombre mayor. Era un lugar donde había muchas personas, el idioma era absolutamente desconocido para ella y la cultura era bastante diferente a la de donde provenía. Por estas tres razones pensé en ayudarla a buscar a su marido.

Cuando empezó a buscarlo, la señora comentó que su marido se había apartado voluntariamente y que contaba con dinero. Esta situación generó mucha tensión en el grupo y no tardaron en aparecer los comentarios sobre el hombre: “es que es una persona mayor”. Ninguna persona reparaba en otras características, solo en su edad. Tampoco tomaron en cuenta que él por voluntad propia había decidido alejarse, ni tampoco en que era una persona con todas sus capacidades, en buen estado físico y psicológico para buscar una solución, ni que tenía dinero para movilizarse. Solo importaba una cosa: era una persona mayor.
Analicemos esto más a fondo… Pareciera ser que bajo la preocupación de muchas de las personas que estaban en el lugar, operaba el edadismo y la homogeneización de la vejez. Pero ¿en qué notamos esto? En que todo el problema se reducía a la edad, a los imaginarios que tenemos sobre ésta y a su generalización.

Probablemente, si hubiera sido una persona de mediana edad, no se hubiera producido tal tensión, ya que se tiende a asumir que puede tomar sus propias decisiones, como alejarse voluntariamente del grupo, y llegar bien al hotel donde se hospeda.

Pero esta suposición llegó tarde en este caso, cuando alguien dijo: “va a llegar solo al hotel, porque él tiene más experiencia que todos nosotros”. Nadie puso atención al comentario, ya que seguían discutiendo que era una persona mayor a la que “podía pasarle cualquier cosa”. Sin embargo, la persona que hizo el certero comentario sobre la experiencia, tenía razón. El señor ya estaba en su hotel, muy tranquilo y contento.

Entonces ¿qué fue lo que ocurrió? Operó la homogeneización de la vejez, al suponer que todas las personas mayores son frágiles y carentes de facultad de decisión, no considerando sus condiciones particulares.
Este tipo de generalización es muy peligrosa, ya que conlleva una idea de “discapacidad” por razón de edad, lo que termina por vulnerar los derechos de las personas mayores.

Muchos estudios sobre el tema han evidenciado como este tipo de trato, junto con la infantilización y la condescendencia, son una forma de maltrato.
Ahora bien, vamos más allá. Además de las diferencias individuales, existen diferencias sociales relevantes de destacar. Un ejemplo de ello es el género.



¿Es igual la vejez femenina que la masculina? Veamos… se ha visto que las formas en que se vive vejez están directamente determinadas por las condiciones de vida anteriores a ésta, lo que es crítico si consideramos las diferentes desigualdades vividas y acumuladas a lo largo de la vida de las mujeres. Así, las brechas salariales, el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (que mayormente recae en las mujeres), las lagunas previsionales, etc. influyen en las condiciones de vida de las mujeres mayores. Así también, la desigualdad de ingreso marca la vejez.

¿Cuántos hombres y mujeres mayores deben seguir trabajando posterior a su jubilación, ya que la pensión no alcanza para cubrir sus gastos básicos? Claramente no podemos homogeneizar la vejez, ni individual ni socialmente.

Tenemos que pensar en las condiciones particulares de cada caso, pero aún más, entender que las generalizaciones también pueden dar paso a diferentes formas de maltrato, de las que no siempre somos conscientes.
Tal como pudimos ver en el ejemplo turco, la homogeneización y el edadismo son buenos amigos y habitualmente se presentan juntos. Por esto no solo debemos prestar atención a las conductas edadistas, sino también a las generalizaciones y a los argumentos que solo se basan en la frasecilla “es una persona mayor”, sin más motivos ni razones.

Cuestionemos este tipo de pensamientos y mostremos que es posible “Pensar Sin Edad”.

Gerontóloga feminista interseccional. focoSocial http://www.focosocial.org

Publicar un comentario

Cart Item Removed. Undo
  • No products in the cart.