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Ojo con el peso de tu “mochila”

La “mochila” de la que voy a hablarles es la que llevamos diariamente con nuestros dolores del alma, todo aquello que callamos. Lejos de presentarles la última moda en accesorios femeninos, voy a hablarles de aquel lugar simbólico donde va a parar todo lo que nos pesa, nos enferma y no nos permite avanzar hacia la felicidad.

 

Les presento la “mochila” de nuestra alma

 

De lo que quiero alertar en esta ocasión es de lo siguiente: si no nos damos el tiempo para revisar en detalle el contenido de nuestra “mochila del alma” es muy probable que esta aumente incontrolablemente su tamaño y peso hasta enfermar nuestra alma y nuestro cuerpo.

Esto se los digo porque hubo un momento de mi vida en el que cargué con una “mochila” que pesaba más que tres elefantes juntos. Me tuvieron que pasar cosas muy fuertes para darme cuenta que tenía que hacerme cargo de las emociones que estaba acumulando… antes de que fuera demasiado tarde para mí.

Entonces, las recomendaciones que aquí les ofrezco provienen de las enseñanzas que me dejó  esta experiencia vivida y la ayuda recibida de la mano de profesionales y seres queridos.

El dolor emocional, ese rencor, resentimiento, odio, cólera, furia, tristeza, culpa, frustración, etc. que nos vamos guardando sin decir nada ni hacer nada, sí o sí se transformará en enfermedades.

 

Para manejar nuestro dolor emocional

 

Y aunque sea difícil de creer, al ser NUESTRO dolor emocional, nosotros mismos seremos los mejores en identificar las causas de dichas emociones agobiadoras.

Basta con darnos tiempo de escuchar lo que nuestro cuerpo quiere decirnos. En casos extremos incluso tu cuerpo te gritará lo que le pasa. Necesitamos escuchar, entender, comprender, reconocer y liberar para poder vaciar nuestra “mochila”.

 

Tips

 

Por ejemplo, si siento rabia, primero tengo que aceptarlo porque es una debilidad humana. Luego, si mi rabia me pesa, mi “mochila” se llena cada vez más y necesito liberarme este sentimiento, tengo que irme hacia el interior para comenzar a preguntarme de forma muy sincera y amable: “¿qué siento?“, “¿qué emociones fluyen en mí?”, “¿tengo rabia contra alguien o contra mi misma?”.

Es importante lograr estas respuestas para seguir hurgando, ya que cada respuesta abre más preguntas que eventualmente te llevarán al primer eslabón donde se encontrará LA RESPUESTA que te liberará. Solo ahí llegarás a tu “yo” profundo, y si logras perdonarte, esto te liberará.

Esto es un proceso que puede tardar días, meses o años, pero cada vez la mochila va a ir sintiéndose más liviana, te lo aseguro, no te rindas.

Negar los pensamientos negativos no nos aporta a la sanación y a lograr el tan mentado equilibrio. Lo hacemos para aumentar nuestro rendimiento diario en el trabajo, con los hijos, con la pareja, etc, etc. pero asumiendo un gran costo personal.

Revisar la mochila y reconocer el dolor es una estupenda oportunidad para trabajar en el crecimiento personal sin importar la edad que se tenga o la etapa de la vida que estén atravesando.

¡Nunca será demasiado viejo para seguir creciendo y evolucionando! Este ejercicio nos puede acompañar todos los días de nuestra vida. Todos los días aprendemos y enseñamos algo.

Estamos llegando tarde, si detectamos que algo anda mal con nuestra “mochila” cuando ya se presentan los primeros síntomas de una enfermedad.

Comienza a gritar la “mochila” cuando nos esforzamos demasiado en satisfacer las necesidades y las expectativas de los otros y muy poco en amarnos a nosotros(as) mismos(as). Para evitar esto, necesitamos dejar muy claros nuestros límites con los demás y saber decir no.

Algunos síntoma que nos alertan de una “mochila pesada”:

 

1. Dolor de cabeza: nos generamos dolores de cabeza cuando guardamos nuestras expresiones con el propósito de “no incomodar a nadie”. Para evitarlo, debo proponerme decir oportunamente  lo que pienso y quiero.

-Jaquecas, migrañas, cefaleas, vista nublada.

 2. Dolor de Estómago: esto está ligado al amor, ya que la comida es una demostración de amor y afecto. Todo lo que consumimos llega al estómago en forma de exquisiteces, manjares, delicias, etc. Cuando estamos acumulando dolor emocional, los alimentos llegarán como ácidos, fermentos, venenos o bombas explosivas.

El “pan de cada día” es simbólicamente lo que recibimos por nuestro trabajo, lo material y es un tesoro por el que luchamos. Representa la economía, el trabajo y los éxitos materiales, por lo tanto, también puede caernos mal si el ámbito de trabajo y social no está en equilibrio emocional .Nos angustia perder algún logro.

-Ansiedad mareos, náuseas, diabetes falta de afectos, úlceras  conflictos.

 

Difícil será tener calidad de vida y entregarnos en relaciones de calidad hacia los demás, si no nos ocupamos primero del amor propio. Esta etapa de la adultez mayor nos da la oportunidad de volver a “ser” sin límites, liberándonos del “deber ser” que nos encasilla a través de las normas sociales y laborales.

Estamos en el momento ideal de hacer el cambio y elegir quién quiero “ser” y abandonar el rol de “limón”, que se estruja y se desecha cuando ya ha dejado “la última gota”.

Hacer un “insight” y un “aseo a tu mochila” te ayudará a continuar creciendo con aires frescos y renovadas energías. Aunque las respuestas están en nuestro interior, te propongo que aceptes la ayuda de tu familia, tus seres queridos y terapeutas, cualquier cosa que te ayude a abrir tu mochila y a ver el contenido a través de los ojos.

Esto te ayudará a generar nuevas preguntas “¿qué me pasa con la reacción que los otros tienen frente a mis problemas?” Más preguntas para seguir hurgando en tu interior y liberarte de lo que te pesa.

 Agradeciendo lo vivido, que fue negativo, valorando positivamente lo que poseo, lograré mi bienestar.

Hacer un cambio y no quedarse pegado en el pasado con pensamientos negativos, que no conducen a la renovación en busca de la tranquilidad, la paz y la felicidad. Bienestar personal.

 

*Este artículo se enmarca en el Proyecto Blogueros Mayores 2.0, financiado por Tena Chile. Conoce la marca aquí

He tenido la oportunidad durante mi vida desarrollar muchas carreras: relaciones públicas, terapia de reiki y estudios de orientación personal. También cumplir muchos roles, unos más exitoso que otros, pero todos han ayudado a escribir la historia de mi vida. Actualmente cumplo mi rol de esposa, madre, nuera, jornalera, estudiante y cuidadora. Algo muy importante es tener nuestro nicho donde desarrollarnos. Esto de ser bloguera es una oportunidad que se me presento a través de Javiera, ella en su gran mundo cyber ha sido una ayuda en mi educación tecnológica.

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