L@s adult@s mayores… ¿están en la ciudad? A propósito de las ciudades amigables

“El enigma de la accesibilidad”

 

La accesibilidad es la posibilidad de desenvolverse en un determinado entorno, de manipular objetos y equipamiento dentro de un determinado espacio, de participar en actividades en cualquier lugar, de un entorno físico, incluyendo las actividades sociales, en condiciones de comodidad.

La pregunta planteada es una puesta en escena que pretende ser una herramienta útil para quienes se ocupan de planear, proyectar, construir, conservar y rehabilitar el entorno construido, nuestro entorno inmediato.

Una mirada por la que nos acercamos al binomio persona – entorno en positivo, en frecuencia de “accesibilidad”, antes que en clave de “barreras”.

Aquí se plantea el reto del diseño universal. Sus principios básicos son: belleza, firmeza y comodidad; tan elemental y complejo como concebir el entorno construido, de modo que nadie quede excluido de su posible uso y disfrute.

El diseño universal consiste en planear, proyectar y construir el entorno físico, teniendo en cuenta los requerimientos de cualquier persona.

 

Proyectar sin excluir: que la normativa no constituya un túnel en el que quedamos atrapados, en contradicción con la vida.

 

El ergónomo y arquitecto americano Henry Dreyfuss escribe en 1955: “Cuando el contacto entre el objeto y la arquitectura presenta un punto de fricción, entonces el proyectista ha cometido un error. Por el contrario, si las personas en su vinculación con el medio en el que se desenvuelven experimentan una mayor seguridad, un mayor confort o simplemente se sienten más”, en una progresiva dependencia.

Hoy las barreras afectan al 25% y el 30% del total de la población. La accesibilidad del entorno es una necesidad sentida por un número cada vez mayor de personas.



Podría resumir las posibilidades, en un decálogo de recomendaciones prácticas:

1- Procurar proyectar el entorno teniendo en cuenta los requerimientos de cualquier situación personal,

2- Evitar o reducir al máximo las fricciones entre la persona y el entorno que la rodea;

3- Procurar garantizar la cadena de movilidad y de la accesibilidad;

4- Integrar los requerimientos de accesibilidad dentro del conjunto de especificaciones y criterios de los proyectos, no como un añadido;

5- Las adecuadas soluciones técnicas para la accesibilidad reportan un beneficio para el conjunto de la población, mejorar la calidad del entorno en forma directa;

6- Evitando el enfoque simplista;

7- Una perspectiva de conjunto y el prestar atención a los detalles asegura el éxito de las actuaciones en accesibilidad;

8- El abordaje de la mejor accesibilidad con criterio de equilibrio y máxima eficacia, demanda un plan integral;

9- La normativa, la adecuada formación y la mirada de la accesibilidad, desde las figuras del planeamiento, es fundamental;

10- Es clave la coordinación entre las diversas áreas y servicios implicados en el tema, así como la colaboración entre instituciones y expertos.

 

El salto cualitativo de la accesibilidad es doble: pasar de las propuestas, a las realizaciones y transitar desde la situación actual en que la persona se acomoda al entorno, viéndose a menudo obligada a superar notables dificultades, a la situación objetivo distinta, en la que el entorno físico y de la comunicación se configuran en función de las necesidades y requerimientos de las situaciones personales.

 



“Ambiente como conducta colectiva de las personas”

 

De lo que se denomina ambiente, ya sea un espacio, un objeto, otra persona, me interesa por la problemática de l@s adult@s mayores y el proceso de envejecimiento; el ambiente entendido como “conducta colectiva de una serie de personas”, según Lawton.

Nuestro recorrido del ciclo vital se da en un ambiente, con “elementos para” y “personas con quienes”, todo enmarcado en tiempos propios e institucionalizados.

Lo físico, lo psíquico, lo social en equilibrio interrelacional y en movimiento permanente. Nos da un estado de salud resultante del ejercicio de cada uno y del conjunto de personas.

La jerarquía de la competencia de la conducta propuesta por Lawton indica: salud, salud funcional, cognición, conducta social. El dominio de cada una de éstas áreas varía de acuerdo al ambiente de cada uno, entendido este como “conducta colectiva de las personas”.

La relación ambiente físico, normas y conductas de las personas, muestran la congruencia persona – ambiente, equilibrio de la naturaleza de la que somos parte.

 

“Aquellas viejas buenas costumbres”

 

La suma de estas dos miradas busca responder a la pregunta del título de muy distintas maneras, tan personales como socializables todas ellas; por ejemplo:

 

“después de ud ”
“¿me permite?”
“¿quiere sentarse?”
“perdón”
“ muchas gracias”

 

El arquitecto finlandés Alvar Aalto, propone como objetivo de la creación “hacer la vida más humana”.

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Ana Rosa Abrahín

Ana Rosa Abrahín

Experta en Gerontología y conductora del programa de radio “Había una vez, hoy” de LRA 29 Radio Nacional San Luis.

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