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El relato de vida de La Tita: sabiduría acumulada por las mujeres del norte de Chile

Quizás no conozcamos a muchas mujeres del Valle del Elqui y la única que nos suene sea Gabriela Mistral, pero lo cierto es que hay muchas más con esa forma desapegada y apasionada de ver la vida. Quizá sea ese sol intenso del valle que las hace tan luchadoras y cálidas al mismo tiempo… Es por esto que hoy quiero contarles sobre Rosa Ester, “La Tita”

La tita nace en casa, en la calle Chacabuco Vicuña, Región de Coquimbo, a dos cuadras de la plaza, en el año 1948, en el marco de una sociedad amistosa, unida, que conversaba mirándose a los ojos, donde tod@s se saludaban, hacían veladas con obras de teatro, jugaban a la challa y a la pelota.



Todos los espacios públicos pasaban llenos, como describe ella: “Mi infancia fue bonita … ahora todo es material”. “Yo era buena para andar en bicicleta y jugar al básquetbol, con profesores estrictos pero también muy respetados y cercanos.”.

En una familia grande de cinco hermanos, con los que siempre ha mantenido contacto, sumándole haber tenido una madre fuerte que salió adelante confeccionando camisas, luego de quedar viuda. Todo ese escenario la recibió y le dio espacios para que se desarrollara y llegase a ser la mujer que es ahora. Tuvo un buen “abono” que se ve reflejado en su mirada tranquila y sincera.

Se casó a los 19 años y tuvo 2 hijos quienes le dieron 5 nietos. Ariana, de carácter fuerte… “Me voy pa´ donde estoy vuelta no más… soy independiente” se define ella.

Su alimentación es bastante sana. Se considera un 90% vegetariana y le gusta sentirse liviana.

Por una idea un poco impuesta por la sociedad o no sé por qué, me impresioné mucho cuando me contó que el año pasado viajó a Arequipa sola junto a una amiga. Y más aún que me dijera que espera una sociedad más justa para las mujeres, con una igualdad no solo de palabra. Nos aconseja a las mujeres que seamos independientes: “salgan adelante por sí solas”.

Confiesa que le habría gustado estudiar más y trabajar fuera de casa.

En el año 1987 llegó a La Serena con su familia, para darle más oportunidades de estudio a sus hijos. Extrañaba a su gente cálida pero aún así siguió adelante. A los pocos años enviudó y con la misma fuerza que tuvo su madre, asumió que estaba “sola” y convirtió su casa en una pensión, para sostener su hogar: “Fui muy ordenada con mis gastos, soy ordenada en todo sentido, en realidad.”.

Sus hijos la han apoyado y han estado cerca, porque si en algo es experta La Tita es en hacerse querer, no es un bombón meloso (jijiji), pero sí alguien con quien siempre puedes contar.

Ha tenido cerca toda la vida a sus niet@s, nueras, hermanas, sobrin@s, sobrin@s niet@s y cuanta conjugación de parientes exista sumándose l@s amig@s de todos ell@s y entre ell@s ¡yo!



Su receta es respetar el espacio de los demás, no meterse si no se lo piden, intentando dar consejos y también aprendiendo de todos ell@s aunque sean menores: “Si uno respeta, la respetan a uno, sino hay respeto, se pierde todo”.

Ella no es de ir a talleres municipales, ni de grupos de iglesias u otras organizaciones, pero su vocación social, su don de gente se huele a kilómetros: “Si me piden ayuda nunca digo “no” siempre dispuesta”.

Afirma que le han dado mucho amor y que lo ha ido cosechando en el tiempo. Su empuje ha sido el amor, el compromiso: “Cuando hay cariño, se lucha”.

La veo como un tronco enraizado, que le da una base firme a su familia, como también lo vi en mi abuela. Mujeres bellas y necesarias, mucho más de lo que ellas imaginan. Ellas son las que le dan colores y cobijo a nuestras vidas.

Estas son unas palabras de Gonzalo, su hijo menor, de 47 años: “La Tita es una mujer increíblemente ordenada y metódica, determinada en algunas cosas y super insegura en otras. Es una mezcla muy extraña de nervios por dentro y seguridad por fuera.

Madre abnegada y visible, siempre atenta a que nunca falte nada… demasiado preocupada, tanto así, que se olvida hasta de lo que quiere, por estar pendiente de los demás. Más cariñosa de lo que demuestra en público. Un ejemplo de cómo intentar de hacer las cosas bien, todos los días.

Una gran madre y una mejor mujer.”.

 

La DIVINIDAD,
duerme en las rocas,
respira en las plantas,
sueña en los animales
y despierta en los seres humanos.

Proverbio hindú.

Actualmente trabajo en una escuela alternativa llamada "Virtud y saber", donde mi labor es enseñar a los niños a cocinar de forma amorosa y saludable. También doy clases de arte consciente, los ayudo a preparar sus exámenes libres y estoy constantemente disponible en todo lo que ellos necesiten para su desarrollo. Lo curioso para los tiempos de hoy es que jamás pisé una Universidad, ya que mis pensamientos son más bien anti-sistema y me guata el aprendizaje personalizado y humano. Promuevo el vegetarianismo, la vida sencilla y la búsqueda de lo trascendente. Agradezco mucho la oportunidad de compartir las experiencias de mis viajes.

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