fbpx
TOP

Destapando el maltrato ¡Hagámonos cargo! ¡Ya!

El mes de junio es sinónimo de buen trato a l@s adult@s mayores, sin embargo, muy lejos de ser un mes para revisión de lo que hemos hecho en favor de este grupo, es un mes de locos en el que todas las instituciones que trabajan con adult@s mayores corren a hacer pequeños “shows” que logren dar la mayor resonancia posible.

El mes de junio se acaba el día 30 y me queda la sensación que el 1 de julio ya hemos guardado la problemática para el próximo año.

Se ha hecho muy poco por promover el buen trato hacia l@s adult@ mayores, esta es opinión generalizada entre los que convivimos profesionalmente en el ámbito de la gerontología.

En general, nadie se ha hecho cargo con seriedad del problema del maltrato y menos desde sus tres pilares de abordaje: la promoción del buen trato y la prevención y abordaje del maltrato.

Uno de los primeros handicap para visibilizar este flagelo es que en nuestro país apenas se ha generado conocimiento al respecto.

Escasean las investigaciones y las sistematizaciones de experiencias de abordaje. Esto nos deja sin posibilidad de establecer las características específicas del maltrato en nuestro país, comparar, ni establecer la efectividad de los marcos legales y planes que se han creado.

No he estado cerca de los espacios donde se diseñan e implementan las políticas públicas, pero la verdad es que nunca he escuchado que se haya puesto en marcha un plan estratégico cuyo objetivo sea aumentar en un X% el número de denuncias a partir de cierta línea base. Es más, creo que ni siquiera tenemos datos fiables para poder determinar ese estado inicial de las cosas.

Para ser algo más generosa, hay que decir que en casi todos lados ha costado poner  los estudios sobre el maltrato en un lugar prioritario.

Hace solo 45 años este tema comenzó a generar interés científico en Europa y hace muy poco tiempo que se desarrolló la famosa tipología que todos conocemos y manejamos (físico, psicológico, sexual, patrimonial y estructural-societal) y que comenzaron a levantarse las primeras cifras en cuanto a la prevalencia que nos han permitido entender un poco mejor este fenómeno.

Cabe destacar los obstáculos metodológicos que enfrenta la producción de conocimiento gerontológico. Es casi imposible conseguir representatividad en todos los grupos de edades presentes en la adultez mayor, cuando es común que en las encuestas sólo se cuestione a las personas entre 18 y 60 años, dejando fuera a los más envejecidos.

No olvidar que también se suele dejar fuera a toda persona con discapacidad intelectual y demenciadas.

De este último grupo de personas sí que prácticamente no sabemos nada. Más allá de intuir que se encuentran especialmente vulnerables a sufrir maltrato por la relación de poder y dependencia que se establece con su cuidador y más allá de pronosticar que de existir dicho maltrato, este sería de larga data (dado la imposibilidad de comunicar y denunciar por sí mism@s).

Una mujer con una discapacidad no tan incapacitante, como es la discapacidad visual, está cuatro veces más en riesgo de sufrir abuso sexual que una mujer sin discapacidad ¡Impresionante!

La consecuencia más patente de nuestra incapacidad para resolver esto, es que no hemos podido establecer la prevalencia del maltrato en los distintos segmentos de la sociedad y es por esto que el vocablo “maltrato” sigue asociándose más mujeres adultas y jóvenes o a niños.

No sabemos si estamos empeorando o mejorando, porque el maltrato hacia l@s adult@s mayores sigue siendo una realidad oculta que ocurre entre cuatro paredes y que no hemos sido capaces de poner a la vista de la opinión pública y la agenda política de nuestro país.

En general, nadie tiene idea de nada. Podría decirse que el maltrato seguirá siendo una realidad velada, en la medida que permanezca en el ámbito de lo privado y no logre salir afuera, al escrutinio de “la calle”.

Si el asunto no sale, es imposible que la opinión pública pueda presionar a los tomadores de decisiones para crear un marco legal más potente y coherente, que realmente promueva la generación de denuncias y sea efectivo. Un marco legal donde los denunciantes tengan la convicción que las víctimas del maltrato recibirán la protección que se merecen.

Pasado a un tema algo más específico dentro del pool de realidades de maltrato posibles, la situación de las mujeres adultas mayores maltratadas por sus maridos es especialmente triste, porque constituye sólo una muestra de la “historia de la sumisión” que muchas mujeres adultas mayores han tenido que vivir, donde se pasa de ser sometida por el padre a ser sometida por el marido y -en ocasiones- a ser sometida por los hijos.

Para ellas es difícil salir de esta dinámica conocida y hasta validada, porque las normas culturales que han interiorizado a lo largo de su socialización y biografía aún les dictan aceptar la violencia y el maltrato hacia ellas como parte de su rol femenino.

En este sentido, educar a estas mujeres en derechos humanos y derechos de la mujer es una fundamental herramienta que les podemos proporcionar para que ellas mismas puedan detener estas dinámicas y construirse un futuro mejor.

Más triste es cuando la mujer adulta mayor es maltratado por sus hij@s y es incapaz de denunciar porque, verdaderamente (aunque usted no lo entienda), existe una relación afectiva entre víctima y victimario.

Nuevamente es más fácil para la mujer adulta mayor que se encuentra en esta situación intentar justificar los malos tratos, que reconocer y hacer valer sus derechos: “probablemente me lo merezco”, “es que soy una cascarrabias”, “es que mi hij@ está cansado de tanto trabajar”, “es normal que me trate así si está estresad@”, etc, etc.

Características comunes del maltrato hacia las mujeres mayores:

 

1.Larga duración del maltrato: + de 10 años

2. La persona maltratada sufre malos tratos  combinados: físico-psicológico, sexual-psicológico o patrimonial- psicológico, entre otros.

3.La persona maltratada suele estar en una situación de vulnerabilidad.

4.La persona maltratada suele depender de su maltratador.

5.Profundo desconocimiento de derechos por parte de la víctima.

6.La persona maltratada suele reaccionar bajándole el perfil al hecho cuando este avergüenza o cuando el maltratador es una persona por la cual se siente afecto.

7.Infantilización o pérdida de la autodeterminación por parte de la víctima.

8.En casos de maltrato por negligencia: sobrecarga del cuidador, falta de conocimientos técnicos y preparación emocional para el cuidado y falta de apoyo.

9.En caso de maltrato estructural o societario por parte de instituciones o servicios: edadismo y sexismo en profesionales y personas en general.

 

Para finalizar me gustaría reflexionar acerca del punto “9” de la lista precedente, ya que el abordaje edadista por parte de los profesionales que trabajan la salud primaria, puede estar siendo una de las causas más importantes del abordaje tardío de las situaciones de maltrato.

La escasa formación sobre el tema deja desprovistos de herramientas a los profesionales y estos necesitan estar alertas y agudizar sus sentidos para detectar los signos de maltrato.

En la entrevista geronto-geriátrica es posible detectar síntomas de enfermedades relacionadas con el sufrimiento psicológico y emocional, que a su vez están relacionados con el estar viviendo situaciones de maltrato.

El profesional debe estar atento a los silencios y a las reacciones de la persona que puede estar acompañando a l@s adulto@s mayores, a la actitud de ambos, pero nunca pasar por alto las observaciones de l@s adult@s mayores.

El profesional debe ser capaz de transmitir a l@s adult@s mayores que se está en un espacio seguro, donde se puede hablar con libertad y dónde su palabra será tomada en cuenta.

Hace falta ayuda para dar paso a la denuncia y los profesionales deben actuar con facilitadores y no como obstaculizadores.

¿Qué tiene que pasar para que se produzca un punto de inflexión en Chile? ¿qué tiene que pasar para que el maltrato salga del mundo de lo privado para ser un problema público? ¿digno de entrar en serio en al agenda de temas a resolver por el Estado y la sociedad civil?

Estudios en países nórdicos indican que se observa una reducción de la violencia hacia las personas mayores cuando los medios informan sobre la existencia de nuevos planes y programas en contra del maltrato.

Informar que estas iniciativas están funcionando, que las personas mayores son escuchadas y atendidas en sus demandas y que los agresores son condenados, tiene un efecto disuasivo sobre los maltratadores.

Poner en contacto a l@s adult@s mayores maltratad@s con expertos, en radio, por ejemplo, abriendo un espacio para hablar públicamente de sus experiencias, desde el anonimato, también tiene un efecto positivo, aumentando las denuncias.

Pero para esto hace falta la disposición de periodistas y editores.

Socióloga (Universidad de Valparaíso) y Máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores (Universidad de Granada). Más conocida en redes sociales como Javiera La Envejeciente. Fundadora y Directora de Pensar Sin Edad - Revista Digital, influencer en envejecimiento y adultez mayor, activista en favor de los derechos de l@s adult@s mayores y del derecho de tod@s a envejecer con calidad de vida.

Publicar un comentario

Cart Item Removed. Undo
  • No products in the cart.