Cuidar el cuerpo… activar la mente

Mantener una buena salud física y mental es el objetivo que todos deseamos para mantener en nuestra vejez una buena calidad de vida. Realizamos las tareas de la vida diaria dependiendo de las capacidades físicas, intelectuales que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida.

Conservar estas capacidades funcionando activamente de manera eficaz el mayor tiempo posible debería ser un objetivo claro para cada uno de nosotros.

En el momento actual la esperanza de vida se ha situado en una media de 82,4 años. España está en 2º lugar de Europa, después de Italia. Pero vivir más años debe suponer “más años de vida sana”.

Aparte de las limitaciones físicas (enfermedades crónicas) que pueden limitar nuestras capacidades (cardiovasculares, respiratorias, diabetes…) de las que ya hemos hablado en otras ocasiones, la pérdida de capacidades intelectuales o cognitivas preocupan mucho a las personas mayores.



La percepción es un proceso a través del cual las personas tienen conocimiento del mundo que les rodea. El envejecimiento trae como consecuencia déficits en los sentidos y en la capacidad para percibir estímulos ambientales, generalmente ocasionados por deterioro de los órganos de los sentidos (pérdida de visión, cataratas, sordera,…) y otras, por envejecimiento natural del funcionamiento cerebral.

La atención es una capacidad que nos permite focalizar nuestra mente en un tema o área de interés. Podemos estar atentos o disminuir y eliminar la información que nos parece irrelevante en un momento dado. Con la edad el grado de intensidad de la atención puede verse disminuido, Es decir, no estamos atentos a todo lo que nos rodea y es por ello que a veces no recordamos ciertas cosas dichas o hechas.

La memoria es la función que nos permite conservar datos y experiencias y recuperarlos cuando lo deseemos. En la vejez al igual que otras funciones corporales, necesitamos más tiempo y diferente forma de aprendizaje para incorporar cosas nuevas y recordarlas después.



Cada uno de nosotros tiene una forma propia de envejecer y esta tiene relación con su genética, su forma de vida y algunos otros factores del entorno habitual (estrés, ansiedad, falta de estimulación mental, etc.). Todo ello colabora a que el funcionamiento de la atención y la memoria se deterioren.

Algunas pérdidas de memoria, – normales- pueden suponer:

 

  • Pequeños olvidos: donde dejamos algunos objetos (gafas, llaves, etc.)
  • La realización de tareas cotidianas: cerrar un grifo, la puerta, apagar la luz, etc.
  • Nombres de personas recién conocidas, lugares…

 

Estas situaciones suelen ser muy frecuentes y están relacionadas con la falta de atención en el momento de su aprendizaje por lo que no se fijan adecuadamente en nuestra memoria.

Debemos mantener nuestra mente activa, estimulándola. De esta forma nos aseguramos un envejecimiento más saludable y nos ayudará a disfrutar de la vida más plenamente.



Mantén tu mente activa

1. Mantener el cuerpo lo más sano posible

  • Hacer ejercicio: periódicamente con intensidad y frecuencia adaptada a la edad.
  • Comer adecuadamente: sano, rico y variado.
  • Controlarse regularmente: la hipertensión, la diabetes, el colesterol, etc.
  • Evitar excesos de alcohol y no automedicarse.
  • Dormir y descansar adecuadamente.

 

2. Ejercitar la mente

  • Mantener la curiosidad y ganas de aprender.
  • Mantener aficiones y realizar tareas: coser, leer, hacer crucigramas, jugar a las cartas, etc.
  • Interesarse por actividades culturales: de ocio, aprender cosas nuevas, viajar, etc.
  • Aprender nuevas tecnologías: móviles, tablets, ordenadores, etc.
  • Mantener las relaciones con los demás: charlar, relacionarse, interesarse por otros, etc.
  • Asistir a cursos o realizar ejercicios de entrenamiento y refuerzo de la memoria.



Para retrasar el envejecimiento cerebral, ya comentamos que es importante mantener hábitos y estilos de vida saludable. Pero también debemos ejercitar nuestra mente para mantener la activa y en forma.

Ejercicios prácticos para activar la mente

  • Leer todos los días: el periódico, un libro, revistas. Leer en voz alta.
  • Escribir todo lo que se recuerde de lo que se ha leído.
  • Realizar cuentas o cálculos sencillos.
  • Hacer crucigramas, sopas de letras, sudokus, puzzles, entre otros.
  • Si le gustan los juegos de mesa: cartas, dominó, dados… facilitan además la participación y las relaciones sociales.
  • Intente prestar atención a todo lo que hace, recordar y anotar: festividades importantes, cumpleaños o acontecimientos familiares, entre otros.
  • Si lo precisa utilice agendas, relojes, calendarios: para anotar citas médicas, convocatorias, fechas o citas de interés.
  • Aproveche las tareas diarias para ejercitar la capacidad lingüística: nombre los alimentos que está cocinando, recuerde para qué sirven los utensilios de cocina, cómo se llaman, dónde los compró, etc.
  • Siempre que le sea posible trate de identificar: los sonidos donde se encuentra, paisajes y personas en un álbum familiar, contar historias a los nietos, recitar alguna poesía aprendida, las estaciones del año, los meses, etc.
  • Realice actividades creativas: costura, dibujo, tallar madera, manualidades, entre otras.
  • Practicando estas actividades la agilidad mental mejorará y de esta forma mantendremos la atención, la coordinación, la memoria y la comprensión.

 

Señales de alarma

Si en algún momento nos sentimos preocupados o pensamos que estamos perdiendo memoria, lo más importante es consultar con los profesionales sanitarios. Tanto su médico como su enfermera, están capacitados para detectar posibles deterioros de la memoria. Pero no hay que alarmarse, en algunas ocasiones pueden ser debidos a alteraciones funcionales o déficits de vitaminas y se puede mejorar mucho con medicación y con la realización de ejercicios.
Las personas que pueden estar iniciando una demencia, tiene además otros síntomas muy diferentes y no solamente una pérdida de memoria:

 

  • Desorientación en lugares conocidos.
  • Confusión al realizar actividades cotidianas: al hacer la compra, la comida, poner la lavadora, etc.
  • Dificultades para mantener una imagen corporal adecuada (descuidan la higiene personal, visten de forma inadecuada a la estación o al tiempo)
  • Generalmente no es la propia persona la que se da cuenta de estas cosas, sino las personas más cercanas.




Nunca está de más consultar con el equipo médico si Ud. o alguna de las personas de su entorno consideran que están perdiendo memoria, atención u otras capacidades. Hay trastornos de la memoria que son transitorios y/o que mejoran bastante con la medicación adecuada.

 

Recordar

Mantener la mente activa es uno de los pilares fundamentales para conseguir un envejecimiento activo. El ejercicio físico, una nutrición adecuada, el mantenimiento de estilos de vida saludables participando en el entorno social, nos ayudarán a conseguir este objetivo.

 

MARINA CORDÓN RODRÍGUEZ
ENFERMERA ATENCIÓN PRIMARIA
SALAMANCA, ESPAÑA

5/5
Ana Rosa Abrahín

Ana Rosa Abrahín

Experta en Gerontología y conductora del programa de radio “Había una vez, hoy” de LRA 29 Radio Nacional San Luis.

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