COVID-19: 2 ejemplos de cómo está impactando en la vida de las personas mayores

Foto: www.thestar.com

¿No les parece que los sucesos asociados a la crisis sanitaria del COVID-19 avanzan más rápido que nuestra capacidad de procesamiento? Se siente como que ya llevamos varios meses en esto… pero la verdad es que no, esto recién comienza.

Recuerdo que, al menos en Chile, las medidas concretas en torno a esta pandemia se iniciaron el lunes 2 de marzo, cuando comenzaron a pedirse declaraciones juradas a todos los veraneantes que venían retornando a nuestro país desde países de riesgo que, en ese momento, eran principalmente Italia y otros pocos países de Europa.



Por esos días -y mucho más, desde el 11 de marzo, cuando el virus fue declarado una pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- los medios de comunicación en Chile y el resto del mundo viraron en 180° para redirigir sus pautas informativas hacia esta crisis sanitaria que ya se manifestaba con distintos niveles de severidad en distintos puntos del globo.

Más allá de las cifras de contagiados, pacientes críticos, muertos y recuperados, los medios de comunicación social también han recogido y difundido diversas historias y relatos que, a l@s cientistas sociales, nos han servido como “radiografías” de una actualidad convulsa, que podemos llegar a analizar, buscando reflexionar acerca de nuestra realidad.



Ejemplo 1. Distanciamiento social

 

A penas hubo entendimiento que este virus era más agresivo con las personas de mayor edad, se impuso generalizadamente el distanciamiento social se como una medida recomendable para todas aquellas personas que componen el grupo etario denominado “tercera edad”. De hecho, recuerdo que una de las primeras medidas del gobierno chileno, fue declarar cuarentena obligatoria para todo los mayores de 80 años (22 de marzo).

 

1.1. Distanciamiento social e inclusión digital

 

Inmediatamente, todas las personas mayores que vivían en hogares uni o bipersonales pasaron a quedar totalmente aislados del resto de sus familias. Esto agudizó la necesidad de atravesar rápidamente la brecha digital, necesidad que, en algunos casos, derivó en que muchas personas mayores “dieran el salto” y se atrevieran a superar las barreras psicológicas que no les estaban permitiendo explorar estas herramientas.

Hoy vemos personas mayores haciendo videollamadas o videoconferencias con sus familiares y amig@s, así como clases online junto a profesionales de la gerontología que han sabido adaptarse y ofrecer nuevas oportunidades.

…Personas mayores gestionando junto a sus hij@s compras de artículos de primera necesidad con delivery a la puerta de la casa, etc., etc.

 

1.2. Distanciamiento social y exclusión social

 

En este ámbito de cosas, por supuesto, también hay realidades que han quedado por debajo de la lente de los medios de comunicación, a saber, la de las personas mayores con movilidad reducida, enfermedades invalidantes, escasamente conectados con la red comunal y nulamente tecnologizados.

¿Qué su sucede con aquellas personas que el distanciamiento ha supuesto una total desconexión con el mundo? Personas que no han han visto rotos sus canales de pagos y suministros y que también se encuentran especialmente vulnerables a robos y estafas ideados por los inescrupulosos que ven en estas situaciones de crisis, una buena oportunidad para hacerse pasar por “buenos samaritanos”.

Suponemos que lo están pasando muy mal y que en las próximas semanas y meses lo estarán pasando peor. Hacia ell@s están dirigidas, por ejemplo, varias iniciativas formales e informales de voluntariado centradas en el acompañamiento y asistencia telefónica que ya están en actividad en nuestro país.



1.3. Distanciamiento social sin dinero

 

Uno de los primeros avisos que hizo el presidente de Chile en el contexto de esta pandemia fue que los funcionarios públicos mayores de 75 años estaban eximidos de continuar trabajando.

¡Qué buena noticia! pero todos sabemos que hacer cuarentena es imposible para miles de personas mayores que, durante esta crisis han tenido que continuar trabajando, principalmente en la informalidad, debido a que sus pensiones no alcanzan para cubrir los mínimos necesarios para la subsistencia.

Esto no es solo una situación chilena, sino también una realidad se repite en toda la región latinoamericana.

 

1.4. Distanciamiento social… dentro de una ¡”trampa mortal”!

 

Otra realidad es la del distanciamiento social de las personas mayores institucionalizadas en establecimientos de larga estadía, popularmente conocidas como “residencias de ancianos”.

Este es otro mundo.

La experiencia de los países a los que el virus llegó antes que a Chile, como España, nos ha alertado acerca de este tipo de recintos, los cuales se han convertido en verdaderas “trampas mortales” donde se ha propagado aceleradamente el contagio, sin poder acceder preferentemente a testeos preventivos ni a atención especializada de urgencia, dado al colapso generalizado del sistema sanitario en su conjunto; sistema que –por lo demás- siempre hemos tenido como un modelo a alcanzar.
Volvamos ahora los ojos hacia los establecimientos de larga estadía de nuestro Chile y reconozcamos, por favor, las evidentes debilidades con las que les toca enfrentar esta extraordinaria crisis sanitaria: hacinamiento, recursos económicos y humanos escasos, etc.

Por favor… no esperar a que se repita los tristes acontecimientos del ELEAM de Puente Alto.

Esta “radiografía” del ELEAM de Puente Alto debe -además- llevarnos a poner especial atención en los miles de establecimientos clandestinos que existen a lo largo y ancho de nuestro país. Una realidad que se ha convertido –a lo largo de los años- en un verdadero “secreto a voces” del cual todos, inclusive la autoridad, tienen conocimiento.



Ejemplo 2: Racionamiento de recursos sanitarios escasos

 

El gran temor de los países y de todos nosotr@s frente a esta pandemia es el colapso de los sistemas sanitarios. Sabemos que estamos luchando contra este virus con recursos escasos.

¿Qué es lo que está por detrás de esta máxima? que cuando quede un solo respirador mecánico, tu y yo tendremos que pelearnos por él, o más bien, que un facultativo de la salud decidirá quién tiene más chances de beneficiarse de él y quién solo recibirá cuidados paliativos.

En este escenario… ¿quién tiene las de ganar?

 

2.1. Racionamiento de recursos escasos en los hospitales

 

A priori, creemos que las personas de mayor edad tienen las de perder, ¿por qué?, porque ya antes de que existiera esta pandemia hemos sabido de casos en lo que se les ha negado la atención en establecimientos de salud, por causa de su edad.

Es el edadismo presente en la cultura sanitaria: “estar convencidos de que vejez es igual a enfermedad y que es obvio que una persona de más edad tiene menos años de vida por delante…” Los gerontólogos críticos sabemos que esto no es “ley natural”, hay muchos más factores a considerar antes de valorar las probabilidades de sobrevivencia de una persona.

 

2.2. Racionamiento de recursos escasos hacia los establecimientos de larga estadía

 

En los establecimientos de larga estadía españoles ya se está hablando se cifras  “subterráneas” de personas mayores muertas por COVID-19, las cuales, hasta el momento están haciéndose pasar por muertes causadas por otras afecciones respiratorias.

En el mundo se está volviendo una regla general que, si una persona muere fuera del hospital no habiendo sido declarada previamente como COVID+, no es contabilizada como víctima de este virus.

En la mayoría de las residencias españolas no hay médicos de cabecera, tampoco se les ha proporcionado kits para testear a sus residentes. Lo cierto es que han aumentado las muertes, y los trabajadores saben que es por este virus.

Nos llena de impotencia saber que las personas mayores que enferman en una residencia casi nunca llegarán a recibir atención hospitalaria. Tendrán que jugar su “apuesta ganadora” -sí o sí- al interior de la residencia, la cual no es el lugar más adecuado para atender a las personas que dan positivo.

 

2.3. Racionamiento de recursos escasos y consideraciones éticas

 

Intentando adelantarse a este escenario con la tarea más o menos hecha, en Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile ha estado elaborando protocolos para afrontar los desafíos éticos que  -en algunas semanas más- les supondrán  a los equipos médicos esta pandemia; cuando aumente la demanda por ventiladores mecánicos.

Para hacernos una idea de lo que va a ocurrir, podemos ver este vídeo, en el que se detallan las instrucciones éticas que se deben aplicar en centros de salud de Madrid ante situaciones extremas.

Por otro lado, más al norte de España e Italia, desde los países bajos, se ha acusado que parte del colapso del sistema de salud de estos países se debe -precisamente- a que se les ha estado concediendo atención de urgencia a personas demasiado ancianas cuando debería estar reservado a los más aptos para sobrevivir, lo cual, nuevamente apunta a inclinar la balanza a favor de las personas más jóvenes, bajo un razonamiento que se aleja -cada vez más y más- de los derechos humanos.

 

Bueno… y eso es todo por el momento. Ahora queremos leer tu opinión acerca de estos sucesos y reflexiones en la zona de comentarios.

Más delante, subiremos un nuevo reporte de noticias, “radiografías”, análisis y reflexiones de esta crisis que, hasta el momento, no nos arroja ninguna señal de querer terminar.

5/5
Javiera Sanhueza

Javiera Sanhueza

Socióloga (Universidad de Valparaíso) y Máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores (Universidad de Granada). Más conocida en redes sociales como Javiera La Envejeciente. Fundadora y Directora de Pensar Sin Edad - Revista Digital, influencer en envejecimiento y adultez mayor, activista en favor de los derechos de l@s adult@s mayores y del derecho de tod@s a envejecer con calidad de vida.

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