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¿Cómo replicar el milagro de la longevidad finlandesa?

Hace no muchos años en Chile hemos comenzado a hablar de Finlandia a propósito de su sistema educativo, uno de los más inclusivos y efectivos del mundo.

Todos queríamos copiar el modelo. Incluso algunos parlamentarios viajaron al país europeo para traer la “receta”, sin embargo, este país nórdico no sólo destacaba por los avances e innovaciones que aplicó a la educación de sus habitantes, sino que también en cuanto a la aplicación de un enfoque comunitario y en derechos para el tratamiento del envejecimiento de su población.



Saca un 10 en educación y jubilación

 

El interés por este tema nació luego de haber pasado por muchos cursos de perfeccionamiento como profesora, los cuales, si bien estaban centrados en los progresos de este país que admiro, en el ámbito de la educación, despertaron en mí -ahora como jubilada- una inquietud acerca de lo que estaban haciendo por las personas de más edad, como yo.

¿Cómo envejece el profesor jubilado en el país de la educación admirable? ¿Qué hace la sociedad finlandesa para este jubilado?

Las estadísticas del Estado dicen que la esperanza de vida de una persona de 60 años en Finlandia llega actualmente hasta los 84 años genial, ¿no?, pero ¿cómo fue que llegaron a esto? Para responder a esta preguntas será necesario primero revisar qué hace único a este país del norte de Europa.

Tenemos que las personas mayores de 65 años son el 20,66% de la población (hombres 492.143/mujeres 643.967) y el ingreso familiar disponible neto ajustado al promedio percápita es de 29.374 USD al año (fuente: datosmacro.com).

 

Qué implica el “envejecer bien” en Finlandia

 

Una de sus preocupaciones primarias fue generar entornos propicios para el desarrollo cotidiano de las personas, adaptando las viviendas y las ciudades a los requerimientos de las personas envejecientes, es decir, a las personas que pueden ir perdiendo sus capacidades funcionales.

En el aspecto económico, las innovadoras pensiones nacionales que son financiadas por el Estado y el régimen de seguridad social, que ayudan a garantizar el bienestar de miles de pensionados, que están alejados de vivir en estado de pobreza al final de sus vidas.

Seguro les asombrará saber que en dicho país se han desarrollado políticas específicas para cada ciudad, tendientes a facilitar el acceso de las personas mayores (mediante descuentos o gratuidad) a todos los bienes culturales, recreacionales y deportivos, tales como: bibliotecas, museos, piscinas olímpicas, parques, gimnasios, teatros y transportes públicos.

Como se han eliminado todos los obstáculos para la participación en la adultez mayor, en Finlandia no es difícil encontrar que los mayores están siempre participando de forma activa en eventos sociales preparados por la misma comunidad, en viajes programados a los cuales tienen acceso libremente, etc., etc.

En Finlandia en todos los pueblos, ciudades y suburbios podremos encontrar lugares de servicios, subvencionados por las municipalidades. Estos son centros abiertos a las personas mayores del sector.

También se pueden encontrar algunos edificios que incluyen viviendas adaptadas a las necesidades de los residentes mayores, que disponen de todos los servicios.

Además podrás encontrar personas trabajando en talleres de telar, en bibliotecas, en salas de juego, lavandería, jardín y hasta disfrutando del sauna. Claro que no podríamos estar en un país nórdico sin sauna. Entonces, en estos edificios los residentes realizan trabajos domésticos colaborativos, turnándose para limpiar los espacios comunes, por ejemplo.

 

Es un dar y recibir

 

Pero el bienestar de las personas mayores finlandesas no solo se traduce en el uso y goce de servicios sociales y recreativos, sino también en el involucramiento de estas personas en actividades altruistas que se vuelcan a la comunidad que les está dando tanto.

Esto se puede traducir en actividades de voluntariado, las cuales les permiten conocer, socializar, desarrollar sus habilidades, destrezas y cualidades; ayudando en ocasiones a sus pares, acompañando a niños en edad escolar, etc, etc.



¿Acaso Chile alcanza a aprobar?

 

Y aquí es cuando llevamos nuestros ojos de nuevo a nuestra querida realidad chilena, y por más que deseamos ver alguna similitud, nuestra vista se nubla por no poder ver semejanza y por ser testigos de años y años que se desvanecen en un paupérrimo reconocimiento económico de las personas mayores.

Finalmente, lo más que nubla mi vista, es la indiferencia de esta sociedad de consumo, que no se manifiesta para reconocer lo que en otra sociedades es tan fácil reconocer.

Desde esta tribuna que es Pensar Sin Edad, inquietar con pequeños pasos para crear una nueva conciencia madura solidaria, una voz para nosotros, los ciudadanos mayores.

 

*Este artículo se enmarca en el Proyecto Blogueros Mayores 2.0, financiado por Tena Chile. Conoce la marca aquí

Mi nombre es Graciela y me dicen Chely. Soy profesora de Educación Básica. Puntarenense de corazón. Me encantan los niños, conocer cosas nuevas y enfrentar los desafíos. Mafalda es mi ídola preferida. Admiro a los pueblos indígenas. Conversadora, solidaria, resiliente y empática. Siempre dispuesta a apoyar a los “invisibles sin voz”. Me encanta la música y la lectura y estoy profundamente enamorada de la vida. Y estoy contenta de conocer a “La Viejóloga” que es “fuera de serie”.

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