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Conociendo a Luis Weinstein, coordinador de la Revista Digital Co.Incidir

¿Quién eres?

 

Creo que nadie sabe quién es. Vivimos en una isla de certezas, que llamamos realidad, rodeada de incertidumbre, del misterio, particularmente el del Ser y el del Yo.

Ahora, entendemos que la pregunta  es en realidad por nuestro hacer y nuestro tener. 

Veamos un intento de síntesis. Tengo 88 años. Estoy casado con Carina Vaca Zeller, médico pediatra, argentina. De orientación antroposófica. Mi primera esposa, fallecida hace 20 años, fue María Luisa Cayuela, médica cardióloga, española, refugiada de la guerra civil. Con ella tuvimos tres hijos, Luis, José y Marisa a los que incorporamos sus parejas, Andrea, Cecilia y Cristián, los 11 nietos: Diego,Tomás, Pedro, Juan, Clara, Elisa, Simón, Irina, Tamara, Milena y Crisitián. Macarena y Tomás son los padres de los dos bisnietos: Martín y Alicia.



Mi orientación de sentir pensar general es existencial, positiva, social y ecológica. Trabajo en  grupos y comunidad desde los 14 años.

Escribo desde los 12 años. Soy poeta, fabulista, ensayista y autor de aforismos.Tengo 85 libros personales, numerosos en colaboración, artículos en revista y más de 65 prólogos .

Soy médico, especializado en psiquiatría y salud pública. Mi orientación es hacia la salud integral.

(Junto a mi oficina tengo un cuadro pintado por Catherine Fieldhouse, psiquiatra y poeta, que dice “De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco, pero Lucho tiene mucho”)

 

Cuéntanos un poco sobre tu historia de vida

 

Tanto por el lado materno como paterno, desciendo de abuelos judíos rusos que llegaron a Argentina, huyendo de las persecuciones zaristas.

La familia paterna se trasladó a Chile cuando mi padre era niño. Mi madre vivió en Argentina hasta que se casó.

Fuimos 5 hermanos. De mayor a menor: Vera, yo, Nicolás, Alejandro y Max . Nicolás falleció.

Mis primeros recuerdos, de los 3 años, incluyen algo que incide en mi comentario inicial sobre “el no saber quienes somos”.  Es el tema del asombro por el Ser y por Ser. Me acompaña hasta el presente. Ha resistido mi participación en lo socio político, mi aproximación a la filosofía y mi formación y especialización en salud pública y psiquiatría.

Inesperadamente, a los 5 años, escucho sobre la guerra civil española y me siento republicano español, iniciando un interés en lo que pasa en el mundo, sentimiento que está vivo hasta hoy.

Alrededor de los 8 años, yo era una niño que les ponía nombres de polìticos conocidos a sus bolitas de vidrio (canicas).

 Recuerdo mi inquietud cuando empezó la segunda guerra mundial, septiembre del 39′, y mi desolación al caer Francia, el año cuarenta. Yo ya era “socialista internacionalista”.

Algo que puede ser de interés es  lo que después llamé “tutores de resiliencia”. Fueron personas que se interesaban de una manera muy genuina por este niño “raro” que hacía cosas de “grande”. Conversaban conmigo sin nada de paternalismo, simplemente, tomándome por interlocutor válido.

La tía Yente, pintora, hermana de mi madre, venía cada cierto tiempo y conversaba conmigo de igual a igual, incluso sobre su relación con su esposo, el también pintor, Juan del Prete.

Mi tío abuelo,  Adolfo Crenovich,  me invitaba a compartir su almuerzo de los martes con escritores y otros intelectuales y entre los 11 y los 14 años alguna vez dije un par de palabras, con escritores chilenos conocidos y con los hijos de Blasco Ibáñez y Valle Inclán.

A los 14 años, falleció mi tío y mi tía, su viuda, me pidió, en el día de su muerte, que yo dirigiera la mesa: “tu …en el asiento de tu querido tío”, y yo retuve las lágrimas, mientras me miraban Carlos Vicuña, Daniel Schweitzer, Manuel Rojas, Gonzáles Vera…



En esta especie de respaldo, de reconocimiento de mi identidad, tuvo también un aporte mi profesor de castellano y filosofía, Julio Durá, y algunos alumnos con quienes conversaba mucho en el colegio. En el curso de abajo, Claudio Naranjo, en el superior, Roberto Torret, ambos después reconocidos internacionalmente.

En la adolescencia fui dándole cada vez más tiempo al escribir, las conversadas con amigos y a la participación política.

Entré a la Escuela de Leyes y a Filosofía. Quería formarme para trabajar en desarrollo personal, con orientación social.  A los dos años me cambié   a Medicina, sintiendo que tenía facilidades para el trabajo humanista y deseaba asegurar una visión más integral, que incluyera la Ciencia. Para abreviar, sólo diré que entré a trabajar en el Hospital Psiquiátrico, junto con estudiar Medicina.

Al recibirme  tuve trabajo inmediato, primero en una cátedra de Medicina Preventiva, que tenía un programa comunitario y luego en otra concentrada en el Hospital, en el lugar del “poder médico”.

Participé en la reforma universitaria.

Fundé el Centro de Antropología Médico Social, que existió desde el 68′ hasta el 11 de septiembre del 73′, en que fue allanado y cerrado.

Fui exiliado en Argentina y en España. Pude volver el 77′ y participé en la resistencia, en actividades sociales y culturales.

Después, vino una  progresiva proliferación de actividades educativas y culturales. Enumeraré las vigentes:

Desde el 86′ trabajo en Isla Negra con el norte de rescatar lo poético, como parte integrante de lo humano, de la realidad poética prosaica.

A partir del 2001, participo en actividades educativas en la zona norte de Santiago, actualmente en Recoleta. Desde 2015 trabajo en Quillota, en el programa de la comisión de la Felicidad de la Municipalidad. 

Este año empecé a trabajar en Melipilla, en el proyecto de la multiversidad que contactará con la labor de los “Poetas del Mundo”

Desde el 2015 soy uno de los animadores de la Internacional de la Esperanza. 

 

¿Con qué objetivo nace la Revista Co.incidir?

 

La propuesta es promocionar acercamientos, conciencia de coincidencias básicas en la defensa y promoción de los derechos humanos, de la relación adecuada con la naturaleza; con énfasis en la interculturalidad y la ecología integral.

 

¿Desde cuándo que existe la Revista Co.incidir?

 

 Es una revista virtual mensual. Vamos en el número 67 (septiembre del 19). El primero es de febrero del 2014.

 

¿Quiénes componen la revista Co.incidir?

 

Tenemo un extenso número de colaboradores, cuyos nombres aparecen en la parte final de la revista. La coordinación está a cargo de tres persona: Julio Monsalvo, que vive en Formosa, Argentina, gran promotor del movimiento por la alegría, por la alegremia, de María Alicia Pino, poeta y comunicadora y de quien escribe.

 

¿Qué podemos encontrar en la Revista Co.incidir?

 

El ejemplo de una publicación sin fronteras entre países, sin fronteras de matices, dentro de una orientación humanista y ecológica.

 

¿Cómo puedo colaborar (escribir) en la revista Co.incidir?

 

Es cosa de escribir a alguno de los tres coordinadores al correo coincidirrevista@gmail.com

 

En un momento tan crítico de la historia, sería maravilloso que Pensar Sin Edad y Co.Incidir colaboremos y vayamos compartiendo visiones y logros de la revolución en marcha, para cambiar el paradigma individualista vigente.

Me presento. Soy el que soy, un encantado de lo vivido y un ansioso de seguir descubriendo esta nueva etapa. Me encanta descubrir cosas nuevas, busco siempre asombrarme con todo frente a mi vida, alegrarme por lo bueno que les pasa a las personas, alegrarme por la naturaleza, porfiado en descubrir nuevas formas comunicarnos. Mi secreto intimo es leer y escribir a escondida en un blog. Les recomiendo leer alguna vez a Benedetti (no te rindas). Acepto desafíos con agrado y me empeño en entender que este planeta es la casa de todos y nosotros, los habitantes, somos uno. “Si el corazón se cansa de ver, ¿para qué sirve?” Mario Benedetti.

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