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Carrera de obstáculos para los deportistas máster en Chile

Hoy nos encontrarnos con una deportista nacional, con la cual queremos tocar algunos temas relacionados con el envejecimiento para poder desmitificar la práctica deportiva del adulto mayor. Ella nos va a relatar los obstáculos que se le presentan para desarrollar su actividad como atleta máster en Chile.

Mi nombre es Eliana Busch, tengo 83 años, soy nadadora master y en mi juventud también fui nadadora. En un periodo intermedio fui equitadora, periodo donde tuve varias quebraduras, por no decirle 12, aunque no me crea.

Pienso que la sanación de todas estas cosa se consigue mucho con la mente, con el optimismo y con la ganas.

Soy campeona sudamericana. En los sudamericanos solamente permiten nadar 6 pruebas. Las 6 pruebas que nadé las gané en Arica y quebré 5 record de Chile, de los cuales, la mayoría, ya eran míos.

Yo misma a veces me pregunto a veces ¿cómo sigo mejorando? Esa parte me tiene intrigada. No sé, no fumo, no tomo y siempre me portado relativamente bien como un ser humano normal… mala para trasnochar porque me quedo dormida… Cada vez que ganaba mejoraba las marcas, ¿pero cómo?, si todos los adultos mayores van para atrás y yo voy para adelante.

 

Eliana, cuando tú eras más joven, ¿te imaginaste que tu envejecimiento que iba a ser con tanto protagonismo, haciendo tantas cosas que otros dirían son imposibles para gente de tu edad?

 

No sabría decirte. Yo comencé a nadar a los 9 o 10 años en el Club Alemán que existían antes en Santiago y siempre tuve muchos amor propio. Creo que los deportistas tienen que tener amor propio. No tienen que ser tan cachiporras, no, lógico, porque comienzan a caerle mal a la gente, pero el deportista se tienen que creer lo que hace. Si ellos no se creen lo que hacen, no va a llegar más allá.

Eso a toda edad. Entonces hay muchas personas, dirigentes destacados incluso, que dicen “no, pero si los master solo se entretienen”, no señores, no nos “entretenemos”, no es por hobbie que hacemos esto, es porque a uno le gusta, es por la salud y porque uno quiere ganar. En la vida, nadie quiere hacer algo para no ganar, el que trabaja, que le paguen, porque o sino, estaríamos trabajando todos gratis.

 

Entonces tu sientes que el espíritu competitivo está contigo

 

Está exactamente igual. No me gusta que me ganen, ni siquiera las que son más jóvenes que yo.

Por ejemplo, para hacer campeonatos más interesantes (como hay pocas nadadoras de mi edad) me hacen nadar con las señoras que son un poco más jóvenes.  Pero tampoco me gusta que me ganen. No es porque sea pesada, aunque tampoco uno es monedita de oro para todo el mundo… pero ese es el espíritu que tiene que tener el deportista. Eso es lo que decía el entrenador Bielsa, que los retaba a todos y la gente le decía “el loco”. Lo que pasa es que si el tipo entra todo “chupado” no va a ver ni la pelota, tiene que convencerse que se puede.

 

¿Sientes que cambió algo respecto a cómo viviste el deporte en la etapa más juvenil y hoy en día?

 

No, yo tengo el mismo espíritu que tenía cuando lo hacía de joven, igual, tengo las mismas ganas, me encanta nadar, esa parte es una cuestión mental, es mental. Yo veo a veces gente de mi edad, que fueron deportistas cuando jóvenes, que ahora están gordos como una pelota. Es más cómodo comer y tomar, parece.

 

Cuéntanos un poco cómo es tu rutina diaria de este estilo de vida deportista que llevas

 

Mi día a día se centra en ver dónde me puedo entrenar, aunque usted no lo crea, porque la parte logística en Chile no está mala, está pésima.

Primero, cuando yo era joven aquí había una piscina que toda la gente mayor o medianamente mayor recuerda, la maravillosa piscina de 8 Norte, donde ahora hay un restaurante para engordar. Ahí había una piscina de 50 metros, olímpica que además tenía para hacer clavados. Era una piscina maravillosa, al final de la Avenida Perú.

Para mí, ahí hubo “manos negras”, porque juraron que la repondrían y nunca lo hicieron. Tenemos entonces algunas piscinas municipales que hacen un papel paliativo, porque en esa época la ciudad de Viña Del Mar tenía 20 mil habitantes y ahora son muchos más. O sea, aunque ahora tengamos  más piscinas, estas son más chicas, son pre olímpicas (de 25 metros) y además estas piscinas están llenas de gente que hace todo tipo de actividades fuera de lo deportivo. Por ejemplo, los días sábados y domingos están ocupadas y nosotros tenemos que irnos “para la casa”.

A parte de esto, puedo decir que tengo un entrenador que es muy bueno. Se llama Javier Pérez y tiene a cargo un club que se llama Hahave que es una palabra Rapa Nui que significa “pez volador”. Si yo nadara sola no me exigiría igual que todos, entonces, yo tengo que estar con él porque él me obliga.

Nado entre 2 a 3 kilómetros diarios. Las pruebas que me gustan nadar no son las cortas, no son las de velocidad, porque cualquier persona puede correr  50 metros a pie, ¿pero correr 400 metros? son dos vueltas al Estadio Nacional, entonces, en la natación es lo mismo, ahí tienes que tener un buen estilo, un buen entrenamiento.

 

Y a parte de eso, ¿tu alimentación, tus horas de sueño?

 

Cuando la mente me comienza a fallar un poquito, yo recurro a un nieto que es coach, es excelente coach, entonces, él vienen a veces y se queda acá unos días para hacerme el coaching. Porque a veces me da flojera, en especial en el invierno, con el frío. Es algo que me sirve muchisimo. Yo creo que los deportistas deberían tener tres profesionales fundamentales: kinesiólogo, masajista y un coach o psicólogo deportivo.

Cuando a mi me pagaron el viaje a Budapest y me vi que en la primera prueba estaría enfrentando los 800 metros, prueba que no la había nadado nunca en Chile, porque no la ponen por larga y aburrida, tuve que hacer la prueba directamente en el mundial. Increíble, fue realmente increíble y uno dice “¡Por Dios!, me dieron 2 millones de pesos y si yo no hago lo que tengo que hacer…” la mente se cansa un poco y ahí mi coach me ayuda llegar al “yo puedo, tengo que hacerlo y hacerlo bien”.

 

Tu dejaste la natación un buen tiempo.

 

Sí, yo me casé con un oficial de caballería que estuvo mucho tiempo en Coraceros. Lo acompañaba a mirar los concursos hípicos y reconozco que la vanidad influyó. Soy franca, vi saltar a un niña que se veía tan bonita, tan acinturadita, con sus botas, que dije “yo  también quiero”. Él me enseñó y aprendí a saltar. Salí dos veces campeona de Chile de salto como Amazona, porque a las mujere que hacían salto les decían Amazonas.

Y en ese año también salí campeona de Chile en natación, entonces entrenaba y llegaba a andar a caballo con el pelo mojado.

En mi vida estaba el deporte y eso me encantaba muchísimo, pero el salto era un deporte muy caro. Al tiempo ya no pude mantener un caballo y también hay que decir que es un deporte de alto riesgo. Hay gente que cree que es llegar, subirse al caballo y el caballo salta, pero no.

 

¿Y su vuelta a la natación?

 

Yo nadé la última vez el año 65 cuando Coraceros todavía existía y también nadaba en la piscina de 8 Norte. En ese tiempo no tenía problemas   y podía entrenar ahí. Me pidieron que nadara, porque en esos momentos la natación estaba muy baja. Nadé y gané.

Esa fue la última vez que nadé y después me dediqué a los caballos, a los caballos, a los caballos. Hace dos años y medio me llamó por teléfono un joven que le gusta mucho la natación y que vive en Iquique. Me empiesa que decir que “por qué no nada” que “la gente de su edad no es muy buena” y que “usted puede ganar”, yo le respondí que no entrenaba y él insistía que nadara 50 metros, etc, etc. Y tanto me llamaron, porque me dejaron la cabeza como bombo, que dije “ya, bueno” y empecé a meterme. Se me había olvidado hasta como tirarme de cabeza, todo se me había olvidado, nadaba por recreación no más y fui al campeonato que se hizo aquí en Valparaíso en la Piscina Raggio, que tiene sus problemas porque tiene una tribuna de “este porte” (muy pequeña) donde no cabe público, ninguna está hecha para público.

Si se inscriben un campeonato en Chile son como 700 competidores y si se inscribe en uno en Santiago son más de 1000. Esas personas siempre llevan alguien: a su papá, a su hermano, al abuelo, entonces resulta que ¿dónde se ponen los nadadores mientras están esperando que les toque? Ellos ocupan las tribunas y se acabó la natación para la gente.

Por eso volví. Fue gracias a mi hija que vive en Iquique y que es nadadora máster y el joven este que me llamaba y me llamaba y me decía que nadara otras vez. Entonces ahí en la Piscina Raggio nadé tres pruebas y dos postas. Casi me morí, pa’ que le digo, y gané las tres pruebas y las dos postas la verdad no me fue muy bien porque habían nadadores muy buenos.

Y ahí seguí y dije “bueno, si sigo, voy a hacerlo bien, a medias no” y ahí me lo tomé en serio, siguiendo todos las calendarios, porque es como el fútbol o como cualquier otro deporte, con todas las pruebas.

 

Hace dos años te diste cuenta que podías volver a nadar y te fuiste “como avión” y que cada vez estamos hablando más de tí como una referente en el deporte practicado por personas mayores ¿te sientes un activista del envejecimiento en Chile?

 

Me encantaría, porque la gente que va a la piscina y es de mi edad es tan amable conmigo, tan agradable… A veces estoy nadando y viene una persona que me para en la puerta para decirme: “Sra Eliana, me quiero sacar una foto con usted”, “Sra Eliana, yo la quiero felicitar porque usted es un ejemplo”.

Los premios que tengo ahí son por el mérito deportivo, no tanto porque haya salido 3ra en el mundial y porque sea campeona sudamericana en todo los estilos.

Yo sé que yo podría servir más, pero yo no puedo ponerme en la calle y empezar a decirle a la gente mayor que comiencen a ir a la piscina. Por eso esas empresas que se dedican a hacer vitaminas y remedios para la personas mayores, deberían usarme porque soy un ejemplo vivo.

 

Ahora veamos los obstáculos más bien de tipo institucional, de cómo la legislación vigente está como en contra de la promoción del deporte en la adultez mayor.

 

Así es. Pienso que realmente la gente se enjuaga la boca con nostros y que realmente no nos apoyan. Para empezar, la Ley del deporte a nosotros no nos sirve, no nos ayuda en absolutamente nada y lo que yo conseguí después de pedigueñar en el IND…

Ojalá que esto se escuche, porque yo he ido a hablar con tres senadores, me han escuchado pero realmente ellos no tienen tiempo para el pueblo. Yo soy del pueblo porque soy una jubilada que recibe 160 mil pesos mensuales ¿Qué puedo hacer con esa plata? A mi no me da vergüenza. Si yo no tuviera mi hijo y alguna otras personas… Por ejemplo las vitaminas me las da la Farmacia Knop, porque Germán Knop siempre ha sido un hombre que ha promovido el deporte, regaló el estadio en Quilpué… He tratado, he llamado, le he mandado a Farkas… y lo mio es cortito, porque yo, lógicamente tengo claro que mi vida no es eterna, hay que ser realista.

Entonces yo no partí pensando que me iban a dar un incentivo, sino que alguien me dice “Oye, Eliana, la Ley del Deporte dice tal y tal cosa” y ahí me vine a dar cuenta que en Ley del Deporte se creó con la más buena de las intenciones y sale que hay premios e incentivos para las personas que obtengan medallas en campeonatos mundiales, sudamericanos, panamericanos y ODESUR pero luego que se hacen las leyes se hace un reglamento y otra cuestión más, para finalizar pasándolo (con todas las indicaciones) a la Contraloría General de la República. La hicieron pedazos porque todo lo que dice este libro no sirve absoluta para nada, letra muerta. Según esto, tendrían que recibir: si obtienen una medalla de oro, 300 UTM, de plata, 200 UTM y de bronce, 100 UTM, si se quiebra un récords de Chile 4 UTM y resulta a que a mí no me sirve porque dejaron fuera a los deportistas master, como si yo no entrenara, como si yo no gastara y como si yo no sufriera luchando por mi país. Hay nadadores masters maravillosos que deberían ser un ejemplo. Hay una señora que es campeona en Chile, de apellido Meyer, ¿saben dónde se entrena para ser campeona de Chile en la categoría de 45 a 50 años?, en el Lago Panguipulli, en pleno invierno, porque allá no hay piscinas temperadas.

Yo tengo 48 récords de Chile y nos miran en menos.

 

Entonces tu ves que la autoridad deportiva en Chile ve en menos las medallas que ustedes traen son de juegos, como si estuvieran recreándose simplemente

 

No todos, pero la mayoría, sí, porque no lo entienden.

Yo me he emocionado en el mundial viendo a una serie de hombres mayores de 95 años partiendo de cabeza nadando 800 metros. Qué cosa más linda, me emocioné, yo me habría puesto a llorar porque son más mayores que nosotros y que hacen clavados. Yo almorcé con él junto a mi hijo que me acompañó y con mi hija que también fue, almorzamos con él y estaba asombrada porque el gallo era puro músculo y tenía 90 y tantos años.

Debería haber una asociación de adultos mayores, tenemos que hacernos escuchar en todo sentido, por las porquerías de jubilaciones que recibimos, porque es vergonzoso ¿De qué me sirve a mí?… yo vivo en este depto porque me lo pasa mi hijo, pero en los puros gastos comunes me gasto la mitad de la jubilación y con el resto tengo que comer. Entonces es realmente ridículo. Acá en Chile el adulto mayor es pisoteado, cuando uno va en un auto manejando y a alguien le molesta algo que uno hace, qué es lo primero que te dicen “vieja…” cómo que ser vieja fuera un insulto, pero si todo vamos a ser viejos y lo que no llegan a viejos es porque son unos tontos y se cayeron antes. Entonces lo encuentro increíble y para eso el adulto mayor tiene que estar con ganas y tener el apoyo de ustedes, por ejemplo, de esta entrevista yo creo que algo puede servir, ojalá que estas personas que están viendo lo manden para todos lados.

 

En conclusión el mensaje que le mandas a todas las personas mayores que nos están viendo y a la personas jóvenes que para allá vamos, porque en el fondo somos todos “viejos en potencia”, es que nos organicemos, que nos creamos el cuento, que estemos ahí presentes, luchando por nuestros derechos y reivindicaciones, incluso el tema de las pensiones porque obviamente si “no hay lucas en el bolsillo” es super difícil desarrollar una actividad deportiva o la que sea

 

Exactamente. Tienes que tener el entrenador, un kinesiólogo y hay que pagarles, nadie vive de bolitas de dulce, al masajistas, las vitaminas… ¿y con qué se lo compra?

Yo no digo que se lo den a todo el mundo, tengo más o menos 2 dedos de frente, pero si el deportista va y está siendo destacado… Yo por ejemplo ahora voy a tener que esperar hasta las 20:00 hrs para poder entrenar y no es el ideal para una persona mayor, porque cuando llego ya es de noche y cambia la temperatura, pero gracias a Dios no me he resfriado

¿La gente tienen que tener plata en este país para hacer deporte o tener espíritu de sacrificio? Ojalá que esto lo lean los señores senadores que hicieron esta ley y la cambien.

 

Socióloga (Universidad de Valparaíso) y Máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores (Universidad de Granada). Más conocida en redes sociales como Javiera La Envejeciente. Fundadora y Directora de Pensar Sin Edad - Revista Digital, influencer en envejecimiento y adultez mayor, activista en favor de los derechos de l@s adult@s mayores y del derecho de tod@s a envejecer con calidad de vida.

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