Buscando Raíces

Caminando por Madrid recordé a Catalina, busqué su teléfono y la llamé. Se alegró al saber que era yo y me invitó a almorzar a su casa, en un sector muy bonito y tranquilo.

Estábamos en lo mejor conversando, cuando recordó a mi abuelita materna con la que me crié y me dice “Tú podrías tener 3 nacionalidades, la chilena la española y la portuguesa, por el padre de tu abuelita”.

Ese abuelo  había sido contratado por el gobierno de chile para reparar el dique de Valparaíso. Era capitán de la marina mercante portuguesa, joven y bien parecido. Colorín de ojos verdes. Llegó a Valparaíso, se encantó con su gente y se enamoró de una chilena con quien  contrajo nupcias y formó familia.

Una vez, hace años, por trabajo de mi marido viajé a Portugal… y me habría quedado. Pero ahora me gustaría conocer más, recorrer unos diez días.



“Y… ¿en qué estás?” dijo Catalina “Es tu oportunidad para conocer mejor dónde nació tu bisabuelo”. Le encontré toda la razón y le dije “¿Por qué no me acompañas? ¡Yo te invito!”.

Y se hizo realidad, hicimos reservas y decidimos visitar a la virgen de Fátima. Siempre los lugares sagrados me han atraído, se percibe una energía especial. Debe ser la fuerza de la oración. También quise conocer una playa: Belém y Oporto. Parecíamos chicas de 20 años, felices ilusionadas con el viaje. Hasta que llegó el momento de partir al aeropuerto. De Madrid, Barajas, llegamos y embarcamos rápidamente. Parecíamos cotorras. Catalina me dice “Llegaremos de noche”, “Entonces debemos aprovecharla”, conteste.

Nos ofrecieron un café con un trozo de dulce, cada vez sirven menos comida. Cuando llegamos, nos avisan por parlante que estamos pisando suelo portugués. Sentí una gran alegría saliendo del Aeroporto da Portela, lugar inaugurado en 1942. Al salir del control de pasaporte, un hombre encantador nos ofrece un servicio de tour nocturno. “¡Sí!”, exclamé  “Me encantaría” y en menos de 10 minutos el hombre ya estaba subiendo nuestro equipaje al Mercedes Benz deportivo del año, color negro. “Se me está haciendo realidad mi sueño, me siento feliz”. Nos llevó al hotel y nos esperó, mientras, dejábamos nuestros bolsos y nos poníamos algo de abrigo sobre nuestros hombros.



Ya en el auto nos dice que le gustaría mostrarnos el lugar donde pasan a divertirse los ricos. Ante eso le dije que preferiría aprovechar la  noche para recorrer lugares agradables y subir a un mirador. Nos vamos entonces descubriendo las luces que alumbraban  la oscuridad. Muy lindo…

En un momento se detiene para avisarnos que pasaríamos a por un lugar dónde podríamos beber el vino verde que deseáramos. Acá  escuchen. La casa portuguesa De Amalia Rodríguez. El vino espumante de los portugueses, que en toda casa portuguesa te ofrecen, rodeada de aroma de Romero. Es gente muy cariñosa con sus visitas.

Una visita soñada, distintos tipos de habitaciones, muy elegantes, con muchas estatuas y colores vistosos donde, de acuerdo a lo que quieras, puedes escoger el ambiente. Si querías comida tailandesa, el lugar, la música y la decoración correspondía al país. Igual para China, Grecia, Italia, Alemania y etc. Escogimos un lugar confortable, con luz agradable, para conversar junto a una copa de vino verde. Lugar, foto.

Después de servirnos esa copa, salimos del local, subimos al auto y nos dirigimos a la parte alta de Lisboa. Abrí mis brazos como si fuera a abrazar a alguien y me emocioné al darme cuenta que las luces del océano y los barcos eran la postal cotidiana de ese abuelo que debió haber zarpado hacia tierras lejanas.



Fue una noche emocionante. Al día siguiente nos fuimos a Belém, donde había unas cafeterías con exquisitos dulces. Recorrimos la zona de souvenir y regresamos a cenar al hotel. Al día siguiente, nos fuimos a una linda playa, llamada Dafundo.

A Fátima fuimos el tercer día, impresionante y gran devoción. Por fin la conocí y necesité tantas respuestas. Bajé mi ansiedad y me dije “Seguiré descifrando los mensajes”. Todo me parecía un sueño. Al cuarto día, salimos a recorrer Lisboa…

5/5
Victoria de Lourdes Quiroz López

Victoria de Lourdes Quiroz López

Chilena en España. Bibliotecóloga. Magister comercio internacional.

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2 respuestas

  1. Recién me dor cuenta que hay palabras sinceras sobre mis artículos y quiero agradecer las en este momento. Ya que es grato leer que agrado lo que relato de mis vivencias y hay mucho más.
    Ahora un abrazo a la distancia y Templanza porque esto que estamos viviendo no se sabe cuando viene y tampoco cuando se va…. Mucho cariño

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