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Una influencer del envejecimiento: a un año de Ashton Applewhite en Chile

No es un secreto, vivimos en un mundo que envejece a pasos agigantados y este fenómeno mundial se muestra claramente en nuestro país, donde nos perfilamos a ser el más envejecido del cono sur para el año 2050, con la esperanza de vida más alta de Latinoamérica.

El mundo que vivimos fue creado en una época donde lo común era tener una vejez corta, por eso hoy ser longevos no es equivalente a tener garantizado el derecho a vivir la vejez como cada uno estime conveniente.

 


El envejecimiento poblacional es un tema insoslayable 

 

El Congreso del Futuro ya es prácticamente una institución del verano chileno y, si bien este año no se desarrollaron exposiciones en el ámbito de las personas mayores más allá del abordaje de las demencias en un país que envejece, el año pasado (2018) si tuvimos una invitada estrella, cuya exposición queremos recordar en este artículo.

Tuvimos el placer de escuchar a Ashton Applewhite: escritora, activista a favor de las personas mayores y en contra la discriminación por edad, quien en la Sesión número 19 titulada “Cómo discriminamos”, compartió escenario con 2 expertas en las materias discriminación y feminismo: la chilena Claudia Matus y la argentina Diana Maffía.

 

Ashton Applewhite

 

Su carrera comenzó recientemente: el año 1997 publica un libro que desmitificaba la realidad de las mujeres divorciadas y desde el 2007 bloguea sobre el envejecimiento y la discriminación por edad.
Entre el año 2015 y 2016 fue reconocida el New York Times, la National Public Radio y la American Society on Aging como experta en cuestiones de edad.

Estuvo incluida en la lista de las 100 mujeres inspiradoras comprometidas con el cambio social (junto a personalidades como Angelina Jolie o Elizabeth Warren) y fue la “influencer” del año del envejecimiento.

La gran proeza de Ashton es haber logrado sacar estos temas de los despachos de los académicos y las grandes instituciones para llegar a las páginas de los medios que consume la gente común, por ejemplo, al escribir en el Harper’s, Playboy y el New York Times.

 

“This Chair Rocks: A Manifesto Against Ageism”

 

Su libro más reciente tiene apenas poco más de 2 años. Ashton se vio en la obligación de auto-publicarlo, pues ningún editor quiso embarcarse en la travesía: “¿quién compraría un libro de una temática desconocida?“.

A pesar de esto, la venta de su libro va por buen camino. Está en inglés e italiano, sin una propuesta formal de traducción al español, lamentablemente.

Mientras, los hispanohablantes nos podemos deleitar con su Charla TED “Lets end ageism” (2017) que tiene subtítulos.

Once minutos de un pitch inspirador resuenan en un mundo que -en el discurso- cada vez está más abierto a terminar con las discriminaciones pero que en la práctica pareciera estar aún muy lejos de lograr dicha meta.

 

Edadismo

 

¿Cuánto hemos avanzado realmente en la construcción de una sociedad inclusiva, donde todas las voces sean escuchadas incluso de aquellas personas invisibilizadas y discriminadas como las personas mayores?

Ashton, en sus 15 minutos de exposición en el Congreso del Futuro 2018, nos introduce en el “edadismo”. Comienza hablándonos de este concepto en vez de “viejismo” para poder ocuparse de todos los tipos de discriminación por edad, incluyendo la que sufren los jóvenes.

En una sociedad que se diferencia de acuerdo a la categoría “edad”, se define a las personas mayores como el grupo que no posee las cualidades necesarias para ser “parte de”.

La discriminación ha sido un hábito aprendido de generación en generación durante milenios, por lo que no es raro ver que -en ocasiones- los más grandes edadistas sean precisamente las personas mayores. Aquellas que han aprendido y reforzado esta forma de entender el mundo.

Luego esto funciona en contra de ellos como una profecía autocumplida: el estereotipo de convierte en una realidad.

 

“Nosotros que no somos ellos”

 

Eso creemos, pero el punto es que “nosotros” (los jóvenes) sí seremos ellos en unos años más: la vejez es nuestro “yo futuro”.

Este fenómeno es especialmente crítico porque precisamente alimenta la negación del envejecimiento: nadie quiere ser viejo, nadie quiere verse ni sentirse viejo.

Tanto así, que se ha llegado a promover que “envejecer bien” es igual a “envejecer viéndose joven” y esto es especialmente fuerte cuando se trata de las mujeres, quienes, al enfrentar una doble discriminación (por ser mujer y por ser mayor), compiten entre ellas frente a los hombres por quién se ve más joven.

Es así como transiciones naturales de todo ser humano, se convierten en barreras y envejecer se hace cada vez más difícil.

 

El viejismo empeora la salud de las personas mayores

 

Entonces la experiencia de envejecer no es desagradable en sí misma, sino que se vuelve desagradable a causa del viejismo.

Esto afecta directamente la salud de las personas. Por ejemplo, hay estudios que señalan que las personas que tienen interiorizadas los estereotipos edadistas, viven 7 años menos que lo que viven su vejez de una forma positiva.

 

Necesitamos dejar de ver el envejecimiento como un problema social y económico

 

Menciona que el error más peligroso que cometen las naciones es poner en la misma balanza las necesidades de los jóvenes y de los mayores, desarrollando una priorización de las políticas públicas siempre a favor de los jóvenes.

Ante recursos insuficientes, suelen referir que “no vale la pena gastar en aquellas personas que tienen tan pocos años por delante”Esto, al igual que otros atropellos a los derechos humanos, es inaceptable desde una perspectiva ética.

El edadismo es igual de inaceptable que el sexismo o racismo. No hay luchas más apremiantes que otras.

 

En resumen

 

La segregación por edad nos divide como comunidad y la propuesta de Ashton es que luchemos por lograr un mundo intergeneracional, un mundo donde sea común tener amigos 10 años mayores y 10 años menores que uno.
Ashton nos invita a imaginar y construir ese mundo con la alegría de saber que está en nuestra manos hacer un cambio positivo por el bien de todos.

Porque envejecer es vivir…

Psicogerontóloga, experta en Neuropsicología de Enfermedades Neurodegenerativas. Interesada en realizar docencia de diversos temas relacionados con envejecimiento y vejez, además de investigación en el área de la Geriatría. Activista por una visión positiva de la vejez y envejecimiento (#GeroActivismo)

Comentarios (2)

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    Atlantida Figueroa Alvarez

    Me gustó mucho tu forma de pensar. Yo soy una bloguera madurecente viviendo los mejores años de mi vida.

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  • Agnieszka Bozanic

    Agnieszka Bozanic

    Gracias por tu comentario Atlántida!! Te he leído. Espero que sigas avanzando en esto y sigas ayudando a luchar contra el edadismo. Un abrazo a la distancia 🙂

    reply

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