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Relatos de vida de una abuela de la “generación silenciosa”

Muchísimos son los roles que tiene la mujer hoy. Desde ser madre, esposa o pareja, profesional, profesora de los hijos, administradora de la casa, hasta ser el apoyo emocional en el hogar, entre otros.

Pero su identidad y femineidad, determinan su rol en la maternidad y abuelidad, juzgados como vehículos, para la transmisión de valores y conductas sociales, en pro del desarrollo familiar.

Fui nieta primero

Mis vivencias de infancia fueron con mis abuelos paternos; a los maternos no los conocí. Las vacaciones de verano y otras ocasiones me permitían pasar bastante tiempo con ellos. Con mi abuelo, paseábamos, caminábamos y podía observar y participar en actividades del campo.

Caminar por la línea del tren era mi actividad favorita, equilibrarme en el riel y contar los durmientes me resultaba muy entretenido. La línea conducía al puente sobre el Río Claro, sus inmensas barandas me impresionaban. Un día, mi abuelo me animó a cruzarlo; con sus recomendaciones de seguridad y tomada de su mano, lo hice. Estaba muy contenta y hacerlo posteriormente, también con mis papás, me hizo sentirme más grande y valiente.

¿Cuántos puentes he cruzado? ¿Cuántos desafíos y sueños quedan todavía?

Cuando yo tenía 5 años mi abuela me regaló una perrita, ella se transformó en mi mascota, era chiquita y negrita la llamé “Chola”. Siempre estaba en nuestros juegos con mis hermanos. Yo crecía y ella envejecía, pero no veía lo que eso significaba: la perrita enfermó y un día murió. Fue una pena inmensa, lloré sin consuelo…  En esa fatídica fecha tuve que entender lo que era la muerte de alguien muy querido.

Ahora, yo soy la abuela

Estoy en la etapa de mi vida que se ha caracterizado por una soledad de tipo “física”, no necesariamente una soledad “sentida”. Mi viudez y el haber elegido mantener mi casa, me han permitido descubrir que la libertad me da la oportunidad de disfrutar la vida en tantas actividades.

Pero lo más maravilloso de esta nueva etapa son mis nietos: tengo tres nietos hermosos, cada uno de ellos es el mejor regalo que me ha dado la vida. Un privilegio, disfrutarlos en esta etapa. Dos de ellos están lejos, pero los veo con cierta frecuencia. La niña más seguido porque vive cerca de mi casa.

Soy una abuela activa, preocupada e interesada en lo que sucede en mi entorno y el mundo. Me siento vigente, ¡soy ciudadana! 

Tengo claro que la crianza de mis nietos les corresponde a sus padres. Pero, a veces me es difícil permanecer ajena en situaciones en que mi opinión, por mi experiencia, debiera ser considerada.

Creo que la infancia es la etapa más tierna de la vida. En dicho momento de la vida somos más expresivos, cariñosos, obsequiosos. Estoy atenta a sus intereses, me gusta sentirlos cerca, pasear, jugar, asistir a sus actividades deportivas, artísticas. Escuchar los “te quiero” recíprocos….etc., etc. Compartir su mundo maravilloso, es lo mejor que me está sucediendo.

Reivindicando la importancia de las abuelas

La historia nos ha mostrado numerosos ejemplos en los que la presencia de la abuela, ha marcado la biografía de muchos famosos. Su sabiduría, experiencia y su amor incondicional, en ocasiones, fueron decisivos en sus vidas.

Entonces creo que como sociedad debemos darles a las abuelas la oportunidad de “ser” y “sentirse” un aporte para sus familias, comunidades y la sociedad en su conjunto, pudiendo entregar así la generosidad e incondicionalidad de su amor.

Sin desmedro de lo anterior, no debe permitirse que, en un afán de actividad, las abuelas se transformen en “abuelas esclavas” de las exigencias de su familia, condición definida por la ONU como el “síndrome del siglo”.

 

*Este artículo es parte del Proyecto “Envejecer como mujer: reflexiones de blogueras mayores” financiado por el Ministerio Secretaría General de Gobierno a través del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social 2018.

 

Me llamo Delfina de la Luz, me llaman cariñosamente Pina o Pinita. Soy nutricionista, profesión que he ejercido desde área de la salud y como docente en varias instituciones de la Región de Valparaíso. Siempre tuve curiosidad por aprender, tanto desde mi profesión como incursionando en otras áreas, principalmente aquellas relacionadas con el desarrollo personal. Siempre atenta a cursos, talleres, charlas, conferencias. La lectura y la música son importantes en mi vida, porque en ellas encuentro mucha paz y me vuelven optimista. En los tiempos difíciles que he vivido, he buscado entretenidas formas para mitigar las tristezas: practicando el arterapia, mosaico y pintura en porcelana. De esta manera busco vivir la vida con alegría y optimismo, sintiendo que soy feliz.

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