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Encuentros y desencuentros de una baby boomer en el siglo XXI

Escribo para comentar mi experiencia como baby boomer (en fácil: persona mayor de 60 años). Primero que todo, y para entrar en materia, usted debe saber que se han creado nombres para designar a las generaciones nacidas en las diferentes décadas de este siglo y del siglo anterior: generación silenciosa, baby boomers, millennials, generación x, generación z. Recomiendo que empecemos a conocer estas terminologías, y sobre todo, aquella en la que las personas mayores estamos estamos incluidas, la generación baby boomer

Mi generación  -según mi forma de ver- es una generación comunicativa: nos visitábamos sin mayor ceremonia, si te pillaba la hora de una de las 4 comidas del día en la casa de una amiga, fijo pondría un puesto más en la mesa, tus padres sabían exactamente dónde estabas sin necesidad de más informaciones que las dadas al salir de casa.

Ahora debes estar conectada para estar comunicada y aquí es donde viene mi tema, el cual surge al tratar de relacionarme en un “tú a tú” con la generación millennial a través de mis hijos y con el entorno en general. En esta relación casi siempre somos  tres: el millennial, la tecnología y el baby boomer, casi siempre son dos contra uno. De partida los millennials se comunican con uno, usando un léxico que “uno más que otro me suena”. Cuando he pedido ayuda para conseguir entender el uso de las nuevas tecnologías, en una actitud de generosidad mis hijos se plantan frente al computador, digitan rápidamente unas teclas y me dicen “ya está listo, cuando termines me avisas y te saco del sitio”. Ante eso, yo insisto que quiero saber cómo se hace, ante lo cual recibo como respuesta un “¿para qué? ¿si ya te lo hice?” Finalmente uno queda en esta situación, como ellos dicen, “pagando”.

Todo cambia cuando ven que hay genuino interés por nuestra parte de aprender, ahí se aplican. Mala opción es llegar a los millennials despotricando y desganado. Ellos ven que nada es imposible, todo es disposición y concentración, o sea, la mano de vuelta y la ya somos yuntas.

Voy a mi banco y un guapetón ejecutivo millennnial (creo que olvidó peinarse) me dice  “con su clave puede hacer todas las operaciones que desee desde Internet”. Sin clase previa, siento esto como un balde de agua helada y con su mejor sonrisa, me entrega un sobre cerrado, señalando que si no cambio la clave en 24 hrs. esta dejará de operar. Llego a creer que tengo en mis manos una bomba de tiempo, que más encima es “secret”, eso me dijo el guapetón y me lo recalcó, secreto, qué angustia.

Llego a casa pensando como haré con el banco, cuando ir caminando al banco era mi ejercicio junto a mi fiel secretario de cuatro patas Amaro, bueno, le explicaré que el recorrido cambió. Cansada me siento en la escala del edificio donde vivo, sufriendo el agotamiento mental que me generaba pensar qué hacer con ”la bomba-secreta” que llevaba en la cartera, un conserje se me acerca y me dice “¿tan cansada?, debería haber pedido un Uber, que es como un taxi que se pide a través del celular”, pienso “¿cómo? ¿aaah? de qué me habla esta persona” y ante mi silencio vuelve al ataque diciendo “es que usted no ha bajado la aplicación”. Para mi fue mucha novedad tecnológica para una sola mañana.

Otro día, mientras revisaba mi casilla de e-mail me percato que mi hija no me ha enviado aún -como era costumbre- las fotos su último viaje, le consulto cuándo me las enviará y me responde “las subí a Instagram y también las tengo guardadas en la nube”. La palabra Instagram la asocio a examen médico, pero claro está que no va por ahí, y la nube… imagino que no se refiere al clima. Ante esta situación, nuevamente prefiero no insistir para que por favor me las envié por e-mail, y asumo que no las veré, ya que su respuesta la siento como si me hubiese enviado a Tombouctou a “vitrinear”.

Por donde vaya todo está relacionado con las redes sociales y aplicaciones móviles, por estos tiempos todo funciona con tecnologías añadidas y seguirá así el resto de nuestras vidas. Me parece que si no hacemos un esfuerzo para manejar las herramientas que nos propone este mundo, la brecha entre las generaciones será mayor y veremos nuevas dificultades para relacionarnos con los más jóvenes.

En algunos casos imagino que a través de estas herramientas y las que están por crearse, será aún más factible establecer una rica relación afectiva-efectiva con nuestros seres queridos millennials y quienes continúan después de ellos. Con más conexiones y lenguaje-ciber en común, para ser aceptada como una “boomer seca” en las redes (calificación está en la categoría de tecnológica y no dermatológica, aclaro).

La verdad es que, como blogueros mayores,  tenemos mucho más por hablar y escribir sobre este tema, partiendo por los  chascarros, es que les podría contar demasiados, como ejemplo, saber que tal conocida está felizmente casada con X persona y luego enterarse por Facebook que ¡ya no es así! A su vez, ustedes pueden comentarme a mí un mundo de casos y cosas, de viajes, cocina, familia, capacitaciones, cultura, espectáculos, en fin.

Pero mi llamado va encaminado a que lo que estamos viviendo, nos permita abordar los años venideros con una actitud de desafío amigable que nos invite descubrí este libro abierto al mundo que son las nuevas propuestas tecnológicas, en especial las redes sociales, y estar más comunicados, de una manera distinta, a través de la conexión, que es lo que nos ofrece los nuevos tiempos.

“Ensayo  y Error “

*El Proyecto 2017-FMC-724391 “Blogueros mayores para el encuentro intergeneracional en las ciudades del mar” está financiado por el Fondo de Fomento a los Medios de Comunicación Social, 2017.

 

He tenido la oportunidad durante mi vida desarrollar muchas carreras: relaciones públicas, terapia de reiki y estudios de orientación personal. También cumplir muchos roles, unos más exitoso que otros, pero todos han ayudado a escribir la historia de mi vida. Actualmente cumplo mi rol de esposa, madre, nuera, jornalera, estudiante y cuidadora. Algo muy importante es tener nuestro nicho donde desarrollarnos. Esto de ser bloguera es una oportunidad que se me presento a través de Javiera, ella en su gran mundo cyber ha sido una ayuda en mi educación tecnológica.

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