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A más de alguna, mirando las agujas del reloj, le entra en el cuerpo una sensación de desespero por lo lento o rápido que pasa el tiempo, de hecho, creo que varias estarán de acuerdo que esto suele sentirse aún peor cuando observamos las hojas del calendario y de sopetón se nos aparece el mes de diciembre, sinónimo para algunas de angustias, irritabilidad, alteraciones del sueño... y otros síntomas que pueden manifestarse durante las fiestas de fin de año.

Para un número importante de personas es tiempo de reflexión. Nos encontramos con nostalgias por las lejanías y a veces con angustias por sentir que no se ha cumplido durante el año con las expectativas impuestas por nuestra sociedad consumidora y exitista. Todo esto puede terminar en un cuadro de depresión por cúmulo de estrés y aceleramiento físico y emocional.

Yo digo "¡basta de temores y quejas!"Nosotras las abuelas somos ese maravilloso eslabón que tiene el poder de unir a las familias, manteniendo vivas las tradiciones navideñas que nos enseñados nuestras abuelas, madres, suegras y tías. Las abuelas del siglo 21 somos portadoras del nexo que activa la felicidad de muchos hogares, donde estará presente el amor de Navidad, en comunión con los seres queridos.

Celebrar Navidad es vivir los valores asociados a esta fecha: generosidad, humildad, gratitud, paz, reconciliación, amor y esperanza. Se trata de una celebración que -por decreto de amor- debe ser de alegría y unión para todos, sin distinción de ningún tipo: equitativa y transversal.

Hablaremos ahora de la simbología presente en esta festividad, para ir entrando en ambiente: 

Parece ser que la relación más distante que frecuentemente vemos entre los padres "baby bommers" y sus hijos/as se puede explicar por las pocas oportunidades que estos tuvieron esos para desarrollar apego con sus hijos en los primeros meses de

Como nietas, recibieron amor incondicional y trascendentales valores desde sus abuelos; y como abuelas, intentan hacer lo mismo con sus nietos, evitando que las exigencias de esta nueva sociedad las conviertan en una "abuela esclava". Conoce la bella historia de

Los tabúes sobre la sexualidad nos hacen un flaco favor a las mujeres en la adultez mayor. En este artículo conoce la propuesta de la Bloguera Mayor Raquel Ramírez, quien nos trae claves para superar estas ideas estereotipadas de lo

¿Qué es la palabra? Es el poder, la fuerza con el cual podemos expresar nuestra creatividad, soñar, sentir y mostrar lo que realmente somos. Podemos hablar, comunicarnos, pensar y crear cómo queremos vivir la vida a través de la palabra.

Cuando me comunico ¿qué sentido le doy a mis palabras? ya que con ellas puedo herirte, lastimarte o bendecirte. Las palabras pueden ser una "espada de doble filo", pueden crear un hermoso sueño o destruir lo que me rodea: llámese confianza, amistad, relación, etc.

Desde que nacemos comenzamos a envejecer y -por lo tanto- a morir un poco. Desde esa perspectiva, la muerte, al ser algo que concierne a la vida misma, debiera ser algo de lo que hablamos con naturalidad y enfrentamos como un paso hacia "el otro lado", sin alharacas y decisiones dramatizadas.

Nada más lejos de la realidad. Las últimas discusiones mediáticas acerca de la muerte digna nos han demostrados que esta sigue siendo un tabú en nuestro país. Esto, porque todos durante nuestra vida hacemos lo posible por "bypasear" tener que hablar del tema y, muchas veces, solo cuando ya tenemos a la muerte de frente (ya sea nuestra propia muerte, muertes en nuestro entorno o porque se está hablando mucho acerca de la muerte en los medios de comunicación) hacemos lo posible por reunir a nuestros seres queridos para -con mucha dificultad y quizás un poco tarde- manifestarles lo que deseamos que se haga (y no se haga) en el final de nuestra vida.