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Hoy en el año 2018, en pleno siglo XXI, estamos viviendo una etapa en la historia de la humanidad que nos lleva a reflexionar acerca de cómo vamos caminado hacia un nuevo estado de madurez propio del cambio, acerca del avance de una especie que está en continuo progreso y acerca de cómo en cada etapa del crecimiento, existen crisis que nos desafían a adaptarnos a nuevas realidades.

Todos nos estamos dando cuenta que en este bellísimo momento del camino hacia el progreso, las mujeres  estamos  siendo protagonistas.

Quienes estamos viviendo hoy nuestra adultez mayor (otra gran fase de nuestras vidas que tal vez llegó rápidamente, casi sin darnos cuenta), llevamos siempre con nosotras, los múltiples papeles que hemos desempeñado como mujeres a lo largo de nuestra vida: estudiantes, madres, compañeras, trabajadoras, entre otros tantos roles. Todas estas experiencias y conocimientos están aquí acompañándonos en esta etapa tan desafiante para nosotras mismas y para la sociedad que nos acoge.

Muchas veces las nuevas Tecnologías de las Información y la Comunicación (TIC's) tienen un poder abrumador sobre las personas mayores, acrecentado por la velocidad de los cambios sociales que se han implementado a través de ellas ¿Cómo afrontar positivamente la

La motivación para escribir este artículo viene de dos vertientes: mi trabajo con diferentes grupos sociales desde el área de la educación y mi experiencia como dirigenta social/vecinal. En él trataré de convencerte acerca de la importancia de las Juntas de Vecinos desde dos puntos de vista que, a mi parecer, son importantes: lo social y emocional de nuestra cultura.

El ser humano que siempre ha vivido inserto en grupos, partiendo de las agrupaciones más rudimentarias: desde las hordas hasta las comunidades más complejas. Se entiende por comunidad a un grupo de individuos que tienen ciertos elementos en común: ubicación geográfica (un barrio, por ejemplo), idioma, costumbres, valores, estatus social, etc. Por lo general, en una comunidad se crea una identidad común, y ésta se une para enfrentar una necesidad o lograr un objetivo, pudiendo ser este, un bien común.

En este espacio físico que compartimos (barrio), cada uno de nosotros desarrollamos nuestros propios "diarios vivires" en proximidad de los "diarios vivires" de cientos de otras personas con las que establecemos vínculos más o menos significativos: salir de nuestra casa o departamento, encontrarse con el vecino que espera la misma micro o colectivo y compartir algunas palabras, constituye la dimensión emocional del asunto.

Este entorno va de nuestra casa a la comunidad. La comunidad está constituida por las entidades que nos prestan sus servicios, comenzando por los almacenes, verdulerias, panaderías... hasta llegar a las entidades que nos ofrecen sus servicios profesionales, tales como los jardines infantiles, donde asisten nuestros hijos o nietos. La plaza del barrio, que motiva el desarrollo de actividades al aire libre, como también los centros comerciales, supermercados, clubes deportivos, iglesias, centro de salud, centros culturales, clubes de adultos mayores, etc.

Hace no muchos años en Chile hemos comenzado a hablar de Finlandia a propósito de su sistema educativo, uno de los más inclusivos y efectivos del mundo. Todos queríamos copiar el modelo. Incluso algunos parlamentarios viajaron al país europeo para traer la "receta", sin embargo, este país nórdico no sólo destacaba por los avances e innovaciones que aplicó a la educación de sus habitantes, sino que también en cuanto a la aplicación de un enfoque comunitario y en derechos para el tratamiento del envejecimiento de su población.

Misógeno es el hombre que nos odia. Ese que nos violenta en todos los grados posibles, porque se cree con el derecho a hacerlo. Todos los días y desde tiempo inmemoriales, las mujeres han vivido diversas formas de violencia por parte de su entorno masculino, las cuales van desde el control hasta la agresión física, pasando por el acoso y abuso sexual. 

Si bien a partir del movimiento #metoo, muchas de nosotras nos estamos atreviendo a hablar de las veces que hemos sido violentadas por hombres, la sociedad chilena aún tiene la tendencia de seguir adjudicando a las víctimas alguna responsabilidad por lo que les pasó: "algo habrán hecho para que le pasara eso".

La violencia hacia la mujer no es un problema de mujeres adultas, lamentablemente se presenta en todo nuestro ciclo vital, desde la infancia hasta la adultez mayor, dejando -en menor o mayor grado- dañada nuestra biografía para siempre. 

Lo "positivo" es que, al ser un fenómeno tan generalizado y tan presente en toda la historia de la humanidad, gracias a las redes sociales hoy ha explotado comunicacionalmente generando como consecuencia un enorme movimiento de solidaridad entre mujeres de distintas generaciones, quienes -desgraciadamente- tienen en común haber vivido este maltrato. Sigue leyendo...

A continuación les voy a contar la historia de nuestra lucha que aún no finaliza, la lucha por recuperar definitivamente nuestras pensiones.

Como  hábito de cada principio de mes, me dirigí una vez más al Banco de Brasil (ubicado en la Avenida Apoquindo de Santiago) para tramitar el pago de mi pensión. No esperando nada fuera de lo usual, miro sin mucha atención el comprobante de cuenta corriente que me entregaron y me encuentro con que el monto que había sido depositado por INSS Previdencia Social de Brasil era un 25% menor a lo acostumbrado. Mi sorpresa era mayúscula y por supuesto quise obtener respuestas en el momento, de la misma sucursal bancaria. Sin embargo, no fue posible y pensando lógicamente, no era la entidad que debía aclarar lo que había ocurrido.

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Desde hace un tiempo observo un deterioro – a nivel mundial-  en la credibilidad de los referentes de autoridad, en particular de la clase política. Chile no es una excepción.  Motivada por la contingencia de las próximas elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales  puse especial  atención a las opiniones de los analistas políticos pero también a lo que sienten, piensan y expresan personas de diferentes ámbitos culturales, sociales y de grupos etarios.