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5 cambios que mejorarán tu salud después de los 50 años

Si bien es cierto se dice que una persona es “mayor” cuando se encuentra en el umbral de los 60, en estricto rigor nuestro proceso de envejecimiento comienza alrededor de los 40 años, o incluso, tal vez, un poco antes… El título de este artículo surge como una inquietud que de un tiempo a esta parte he estado dándole vueltas… y es el deseo de transmitir el cómo llegar a una edad madura de manera saludable, a todas las personas que pueda, convenciéndolas de que no es difícil lograrlo.

Convencerlas también de que no tenemos por qué abandonarnos a los fármacos y a seguir reproduciendo el estereotipo que dicta: “vejez = enfermedad”. Podemos construir una vejez distinta, “a la pinta” y para vivirla “más a concho”, si tomamos control sobre nuestra salud y nos responsabilizamos conscientemente por las decisiones que tomamos. Lo importante que es aprender a escuchar lo que el cuerpo nos quiere decir, porque sólo así podemos responsabilizarnos conscientemente por las decisiones que tomemos.

A continuación, les dejo 5 cambios que podrías incorporar a tu vida si quieres cambiar en 180° tu salud, no importando la edad que tengas.

1. IR AL MÉDICO

Por lo tanto, deberíamos comenzar con un chequeo preventivo mucho antes de que un malestar pasajero con el tiempo pase a ser una enfermedad crónica. Inscribirnos en un consultorio o ir a una consulta particular no es una mala idea cuando aún nos encontremos sanos.

No se trata tampoco de ser hipocondríacos, sino más bien, cuidadosos y rigurosos para con nuestra salud, el bien más preciado, que en la instancia en que se pierde, releva la importancia que no le dimos o no le quisimos dar en su momento.

2. HACERSE EXÁMENES

Partir pidiendo simples exámenes, ver como está nuestra presión arterial, controlar nuestro peso e índice de masa corporal (IMC), pedir una orden para chequear el colesterol y la glicemia en sangre, un electrocardiograma, un examen de próstata, mamografía etc., etc. Hacer todo esto sólo nos quitará un pequeño tiempo en la rutina del diario vivir, pero en recompensa, a la larga, prolongará nuestra existencia de forma saludable.

3. COMER BIEN

Preocuparnos por  nuestra alimentación, es súper importante, para cada persona hay una ingesta calórica precisa, eso dependerá de la edad, contextura, tipo de trabajo, actividad física, entre otros factores. En esta área los nutricionistas son de gran ayuda.

Dormir bien, tener un sueño reparador. Los últimos estudios han comprobado que el no dormir las horas suficientes incluso te hace subir de peso. Son detalles que se vuelven acumulativo y a la larga te van pasando la cuenta.

Hacer deporte o sencillamente caminar siempre ha sido bueno para mantenernos en forma, inclusive ayuda a limpiar nuestras mentes del temido estrés que produce el trabajo y las obligaciones cotidianas. Ya los antiguos griegos lo practicaban… “cuerpo sano en mente sana”.

Estos pequeños reparos, si se hicieran a temprana edad, ayudarían a bien llegar al fin de la vida, muy cerca de la centena y con buena salud. Muchos creen que le temen a la muerte, pero a lo que realmente le temen es a enfrentar a ese momento de la vida, con sufrimientos físicos.

Empecemos ahora ¡ya! Nunca es tarde. Con 40, 50 años o más, lo importante es el compromiso y voluntad para con nosotros mismos, ¡anímate!, ¡todo depende de ti!

*Este artículo se enmarca en el Proyecto Blogueros Mayores 2.0, financiado por Tena Chile. Conoce la marca aquí

Pintora en porcelana, oficio me ha puesto en contacto con personas mayores y en ellos he descubierto un mundo de creatividad, paciencia, jovialidad e ingenio, entre otras hermosas virtudes más.

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