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Se termina nuestro tiempo laboral y es tiempo de regalarnos un tiempo para nosotros(as) mismos(as) ¿Cuántas veces pospusimos por el trabajo sueños, ideales y desafíos que no pudimos realizar?

Por mi experiencia de vida he podido constatar lo bien que hace, integrar un grupo humano que comparta tus mismos gustos, intereses e ideales. Por un lado se sociabiliza y por otro se aprende, se ayuda y se crece.

Hace no muchos años en Chile hemos comenzado a hablar de Finlandia a propósito de su sistema educativo, uno de los más inclusivos y efectivos del mundo. Todos queríamos copiar el modelo. Incluso algunos parlamentarios viajaron al país europeo para traer la "receta", sin embargo, este país nórdico no sólo destacaba por los avances e innovaciones que aplicó a la educación de sus habitantes, sino que también en cuanto a la aplicación de un enfoque comunitario y en derechos para el tratamiento del envejecimiento de su población.

¿Qué es la palabra? Es el poder, la fuerza con el cual podemos expresar nuestra creatividad, soñar, sentir y mostrar lo que realmente somos. Podemos hablar, comunicarnos, pensar y crear cómo queremos vivir la vida a través de la palabra.

Cuando me comunico ¿qué sentido le doy a mis palabras? ya que con ellas puedo herirte, lastimarte o bendecirte. Las palabras pueden ser una "espada de doble filo", pueden crear un hermoso sueño o destruir lo que me rodea: llámese confianza, amistad, relación, etc.

El 2015 fue un año de grandes aprendizajes. Muchas vivencias familiares que me llevaron al límite y la vez me mostraron una nueva capacidad, la de enfrentarme positivamente a los desafíos y sacar lo mejor de mi para seguir adelante. Todo esto a través de un proceso de cuestionamiento profundo que me hizo "emerger", con una nueva mirada de "la vida".

Ese año nuevo, me prometí, "el 2016 me pongo las pilas", a fines de ese año cumpliría 60 y mi consigna e incentivo entonces fue: "quiero vivir muchos años y con una buena salud física, mental y espiritual".